jueves, 18 de noviembre de 2010

eLLes

elles font toujours des histoires…c’est pas simple avec elles!

Tan maravillosas las intrigas que somos capaces de contar las mujeres.





Es muy probable que nuestro cerebro tenga más focos prendidos para lograr entrelazar hechos, palabras y fechas con la realidad, como si todo concordara, que la cabeza de los hombres. A veces el sexo masculino se abstiene de indagar, se conforma con la razón.

De mi parte, sonaría absurdo calificar el comportamiento femenino, pero no está de más anhelar un momento en que se inmovilicen sus actos y comience la revolución. No es posible que entre mujeres desgastemos el valor de confianza y amistad, mientras que nos morimos por defendemos de las actitudes del sexo opuesto. Se necesita un análisis más profundo de la representación que tenemos nosotras mismas de las féminas, no obstante, basta con una noche de chicas para comprender la constante competencia y rivalidad que inunda los escenarios rosas.

Bien dicen que los errores no se corrigen si no empezamos por uno mismo, y las siguientes notas se distinguirán por el simple deseo de desahogo, que como los alcohólicos, aceptar las debilidades permitirá seguir adelante. Quizá siga siendo una mujer insegura y a la defensiva de las demás, pero pretendo levantar un acta que invite a reflexionar, que aunque no elimine la mala vibra, sí concientice de que las mujeres vinimos a este mundo a algo más que a criticar.

En primera instancia, es momento de dejar la lucha inquebrantable contra los varones; desvivirnos por incrementar nuestro ego no es más que la negación de que la disputa es interna. Es muy cierto el abuso por parte de los hombres y la desigualdad de género, sin embargo, sería más prudente conseguir la victoria en el momento en que ninguna mujer colabore con tal desagrado. A veces no se distingue si una mujer necesita el apoyo de su comadre, o prefiere derrocar su escalón. E incluso, creo que no debería existir una división entre dama-caballero. Sería más alternativa y civilizada una integración real y sincera entre ambos. Podría ser que con esto, las mujeres no se aferraran a ganar la batuta para conquistar el otro lado. Sobre todo por la diversidad sexual que se disuelve entre los seres humanos, que no hay razón para ganar un lugar si la corriente es multifacética. Es paradójico querer ser único.

Por otro lado, no encuentro la necesidad de destacar los efectos físicos de las demás. Es más, creo que si de verdad nos satisface evaluar a la compañera, sería más interesante detallar su intelecto, debatir sus ideas, posturas y teorías. Si nos gusta el juego de ganar, quizá nos convendría más reñir por las aventuras más locas, la hipótesis más atinada y el cuarto con más trofeos. Así, dedicaríamos nuestras horas en destrozar las malas propuestas e incentivar la inteligencia; que a ninguna le falta.

En tercer lugar, con la gran capacidad y sexto sentido que abunda en el juicio afeminado, se debe utilizar esta herramienta para el bien propio y no para definir la situación de las demás. Usar minifaldas, bailar sola, caminar con extrema sensualidad no son sinónimos de: esa zorra quiere bajarme a mi novio, pero obvio sus bubis son falsísimas. Porque es probable que la mujer en cuestión:

a) dedique dos horas al gym

b) sea lesbiana

c) piensa que tu novio es feo y va hacia otro galán

d) ninguna de las anteriores

Nos somos adivinas aunque lo intentemos. Son los celos los que nos traen locas. Ignoro qué desean los chicos, y si les haría más feliz tener una súper modelo a su lado, pero me queda claro que las evaluadoras somos las barbies. Ellos también tienen un sexto sentido que les permite oler la seguridad en las mujeres, y nosotras insistimos en usar repelente.

¿Quién deshace a México?



El país está mal.
No sé,
si en algún momento,
estuvo bien.



La vida era sencilla cuando no leía las noticias, cuando mis deberes se resumían a cursar la primaria, tomar clases de ballet y pedirle a mi papá que saliéramos a pasear. Y en eso había buenos actos; me enseñaron a que debía ser buena persona, leer, estudiar, ayudar, pensar. No estaba tan jodida mi educación. Ignorar la devaluación del 94, los sismos y la violencia, no me impidió enfrentar el camino manchado, desgastado, ficticio. Los meses, los años, las inquietudes, mi esencia, me permitieron averiguarlo. Paso a paso, con ingenuidad, la venda se cayó. De ser una niña mimada, el mundo dejo de saber a m&m’s.

Desde diversas perspectivas, asumimos el rol de ciudadano “responsable e informado”; o con el pretexto de ser observadores: como un crítico pintado de izquierdista. De lo que sea, para bien o para mal, ya un adulto recibe noticias, opina, y en el mejor de los casos, reacciona. Hay de todo en esta viña. Consciente o inconsciente, conocemos el olor de México, las reglas legales e ilegales. Sin embargo, por la misma naturaleza del flujo de información, el emisor y receptor, pueden desordenar el cuerpo de la nota. Está claro que cada persona adecúa los datos conforme a su formación académica o social. Por un lado están los personajes que trabajan para investigar y construir opiniones públicas, con la finalidad de cubrir el vacío de “ignorancia o desinformación”. Por otro lado, los comunes, el auditorio, quiénes sólo quieren saber o por mera casualidad, se enteran que algo anda mal. Sin embargo, en ambos casos, hay discrepancia, aceptable hasta cierto punto, pero el resultado se resume a la nula objetividad en que absorbemos mensajes.

Es muy cierto que no todas las personas tienen tiempo e interés de desintegrar un informe. Para cada sujeto hay un oficio. Sin embargo, el desconocimiento de su trascendencia hace que haya mayores desacuerdos y menos soluciones. Debemos reconocer que si no nos informamos adecuadamente, sabremos menos. Sobre todo, porque los medios de comunicación tienden a jugar con palabras que atraen la atención, y sin mentir, manipulan las oraciones. No debemos leer cinco periódicos al día, pero palabra leída debe ser comprendida, no creída.

La situación del país es mucho más compleja de lo que creemos, algunos ya dejamos de ser niños; no podemos sólo escuchar que Pérez hizo esto, y Juan deshizo lo otro. Los problemas que invaden a México, no provienen nada más de los gobernantes, sino de las cabezas enfermas que matan, roban, abusan… Y de quienes colaboramos con ellos. Los tres poderes no son los únicos responsables de los asesinatos que hostigan al país, sino de todos los que se han involucrado con los narcotraficantes, incluyendo funcionarios públicos y cómplices sin apellido. Además, México no sólo tiene narco, también trafica niños, mujeres, piratería… ¿Apoco con ninguno de estos tráficos nos involucramos los civiles? En cualquier nivel hay corrupción.

¡Qué lástima! ya no juego policías y ladrones, pero más lástima me da reconocer un país que está por derrumbarse. Y luego dicen que debemos rezar, ¿eso como de qué ha servido? No sé si haya solución, pero sí espero que cada individuo encuentre su propuesta y la lleve a cabo.

miércoles, 20 de octubre de 2010

No me gustó El Infierno


Entonces me decidí a ir. Suelo ser así, cuando la mayoría habla del filme, aun sospechando que estará mal, me dispongo a verlo. Creo que de eso se trata el séptimo arte y los anteriores; no deberían ser para dominguear, si no para aterrizar y disfrutar, pensar y aprender. Lejos de tratarse de gore o drama, las producciones cinematográficas no se dedican sólo a grabar y publicar, como mandar imprimir una playera. Toda cinta contiene un diálogo, un tema, un escenario, una teoría...Que no todas lo logren es distinto, pero eso no suprime la idea de estudiarlas (bien dicen que para todo hay público).

En un principio, no creo que sea incorrecto calificar buenas o malas las películas nada más porque sí, porque nos hizo reír, porque nos hizo enojar, o porque no sentimos nada, sólo por eso. No todos tenemos la oportunidad de estudiar cine; para el espectador común, lo más cercano a esto es un behind de scenes por E, c’est tout! Lo que sí no cabría en lo normal es crear lo banal. Yo supongo que no es sencillo armar películas, planearlas, producirlas, venderlas; pero ¿por qué existen grandes trabajos con pocos recursos y por qué hay blockbusters con ideas poco extraordinarias?, ¿en qué consiste profundizar, y qué caso tiene crear algo ya creado?

Nunca he armado una cámara, no sé cómo enfocar, no entiendo nada de postproducción, tampoco he escrito un guión, ni he trabajado en arte. Soy una espectadora. Pero me gustaría que encontráramos en las cintas un tema de qué hablar, una historia inimaginable, o unos personajes fuera de serie; que los lugares extremos se describieran en la pantalla, que sintiéramos mejor los colores, los olores, los idiomas, los paisajes. Cuando nos dispongamos de ver una historia, conozcamos más otras culturas, tratemos de imaginar quiénes son, qué piensan, qué buscan. Así, podríamos sensibilizarnos y reconocer la complejidad de una investigación digna de homenajear, que no debe ser tan obvia. Y la respuesta es que así hay magníficas obras, lamentablemente el espacio de cine de arte en nuestras casas suele ser muy pequeño, o para muchos, suena bastante aburrido.

¿Qué sienten los que crean historias?, ¿qué buscan los grandes productores? Por ejemplo, la última película que me apetece platicar, El Infierno; en el supuesto de que no a todos les importa la publicidad sino algo más allá, ¿no creen que el tema del narcotráfico ya es más fútil que el 2012? Es preocupante que ya no me sorprenda tanta violencia, pero eso no es la razón de aborrecer la idea. Es cierto, aborrezco que descuarticen personas, detesto la esencia de los narcos y sus mensajes… Pero mi actual desacuerdo es que disque ésta nos hace reflexionar lo jodido que está México. Creerlo es caer en su mismo discurso de que los policías y gobernantes participan, ¡ya lo sabemos! Volvimos al estereotipo, a la única y vaga idea del narcotráfico. De seguro todos se visten igual, todos escuchan narcocorridos…Puedo creer quizá que nuestras conclusiones van por encima de estas declaraciones, sólo nos alimentan el morbo pero no profundizan en la verdadera naturaleza del tema.

Que todos hablaran, que me la recomendaran, razón pesada para conocer El Infierno. Que me transformara la imagen del Bicentario, negativo, que me transformara la percepción del cine, negativo. El cochiloco está en todos lados, el Benny es pocho, I know! Pero cómo él, en los restaurantes campestres hay bastantes, esperaba más. Fue cómico ver tres lápidas con música, es bastante buena la incoherencia de la maldad y devoción católica. No estoy en contra de todo, sólo que no creamos que ya con una película, sabremos la situación real del país, de ser así, los noticieros serían como profetas.

El público es más inteligente, sólo que se acostumbra a las trampas del drama.

¿Qué tan importante es refrescar la conquista?


Quizá un deseo de pertenencia se asocia con el reconocimiento. Nunca he comprendido la insistencia de las representaciones los lunes en el patio del colegio, frente a la bandera nacional, ni el significado de memorizar las frases de los héroes mexicanos (y queriendo olvidar a Laura Bozzo al decir que Pedro Infante era uno de ellos… (¡)). Sobre todo si es posible que la historia haya sido “levemente” innovada para su comprensión.

Aún así, rememorar a México como un país que se mantuvo constante en la lucha contra la conquista, o cualquier absurda alteración a su origen; y más prudente aceptar que los líderes contemporáneos aún luchan contra un poder que indiscutiblemente aplastará a las minorías inermes, resulta satisfactorio e impulsa el sentimiento de pertenencia. Es sólo un vago cumplido al hecho, una aceptación, y en un caso más profundo, un agradecimiento por cambiar la historia que comúnmente es juzgada como injusta. Y ese es el significado de solemnizar. No basta con aceptarlo.

Eso pensaba mientras me sentía un poco abandonada. La tarde de ayer, como un domingo cualquiera, pasaba iluminada y muy tranquila. No llovió, pero se me soltaron con granizos las ideas cuando comprendí que ya no vivías a mi lado. Tan bonito un día, tan libre que no lo podría disfrutar. Y encima de todo, mis convicciones por luchar no habían sido conmemoradas.

Cuando me siento distraída, suelo pensar cómo puedo ejemplificar mis teorías tan simples, e inquietamente obsesivas, con datos más exactos y trascendentes. Por aquello de que las mujeres somos complicadas. Todo mi mundo mental suele ser tan irónico. Qué incoherencia creer que una derrota de guerra es tan drástica como mis sometimientos románticos. Pero con la intención de disfrazar mi lado patético, asumo que es más que indispensable palpar, desempolvar y refrescar las peculiaridades de un asunto, y más arriba, las de un ser humano. Si no hay asombro por lo maravilloso, hemos educado los ojos del alma y del cerebro a la mediocridad. He aquí mi fatalidad en los desastres sentimentales.

La industria requiere de incentivos para potencializar el desempeño de un trabajador (tomando en cuenta algo más que el dinero), la nación, aunque parezca superfluo, busca su sentido de pertenencia en líderes históricos o contemporáneos para seguir luchando y creer en lo que conforma su territorio. Por tanto, no habrá humano que no capturé zalamerías, halagos o un parabién que motive sus impulsos de mejora. Quizá por eso las estupideces que uno piensa, dejan de serlo por el mismo contexto que insiste en lo relativo de las ideas. ¿Qué tiene de pobre el rico, y qué tiene de rico el pobre?

Pasan las noches, y me convenzo de que hay mucho qué pensar, creer y vivir. Al imaginar con estupefacción las líneas que contornan la vida, los colores que la visten y las melodías que la encaminan, es absurdo creer que me detenga en los conflictos amorosos, y contradicciones políticas. Pero de esos disparates está mezclado mi universo. Provocaré oraciones para que mi mente se concentre en destellos de belleza y no en inquietantes ideas de hundimiento.

Bueno resulta refrescar la conquista en los amantes, los héroes y los qué los levantan, pero más intenso será la admiración personal. Un cambio por la misma vida que por quienes sólo la contemplan.

De lo complicado a lo complejo



Mi vida está en el segundo trayecto


A veces tengo la sensación que los años no cambian, y me imagino que los ancianos nunca cederán su lugar, ni los niños van a crecer. Como si mi mamá hubiera sido siempre adulta. Pero entonces no concibo cuándo crecí.

De repente, los celulares caben en mis pantalones, las barbies están guardadas, y pasamos más horas en el volante del coche. Los aparatos han multiplicado sus funciones, al mismo tiempo que las confusiones se han ido expandiendo. Desde el kínder aprendemos las vocales, los colores y manipulamos palito y bolita… (Y con el tiempo parece que lo perfeccionamos (¡)). Pero al terminar la universidad, ya tenemos una mezcla de teorías, lenguajes, colores, disciplinas, destrezas, competencias o experiencias canalizadas en el cerebro, que con la madurez que requiere la dinámica, debemos estipularlas para no pedir ayuda en la construcción de ideas. No es falta de memoria la que necesitamos, es sólo una prueba de complejidad. Como la diferencia entre subrayar sujeto y predicado, o entregar un ensayo sobre la representación de la mujer en el cine a partir de los años 60. Ni más complicado, ni más sencillo, es sólo la relatividad que no debe irse en automático. Nuestras aventuras ya requieren mayor atención.

Hay rebeldías en las que reclamas tu opinión en la toma de decisiones, y más tarde, indagas si la negación de madurez por parte de tus padres sí debe estar vigente; porque aún con años cumplidos, la mente parece desequilibrarse. Es como vivir más rápido pero pensar más lento. Vas comprendiendo que no comprendes, aunque desees averiguarlo. No existen muchos segundos para recapacitar, y tal vez por eso no nos damos cuenta de las transformaciones del entorno. La retroalimentación es extensa, las decisiones amorosas y profesionales se conmutan de un año a otro. Son saberes, derrotas, retos, logros, temores y personas que vamos conociendo y por ende, lo clasificamos en una lógica que se inmiscuye sigilosamente en nuestro instintivo.

Suelo recordar cuando de pequeña me corté mi manita con un vidrio. El llanto era profundo y corrí hacía mi papá para que me curara con un abrazo. Dieciocho años después, quisiera repetir la historia para contarle a mi papá que me ha regresado el dolor, y tantas veces que no quisiera doblarme. Sólo que ahora el llanto se viste diferente, y tengo que resolverlo sola.

Nos permitimos recordar pero hay qué seguir. El tiempo no pasa, sólo se transforma; es una materia de ocurrencias. Las puertas están abiertas para pintarse, desteñirse de los días borrosos., depurar las advertencias. Es un camino doblemente trazado. Que si no sabes a dónde te lleva, ya sabías que ahí irías, pero al cruzarlo no reconoces sus vertientes. Es una ironía no darse cuenta del paso del tiempo, pero sí atreverse a soñarlo. Por sorpresa, veinte años más adelante, estaré reconociendo los destellos de mi juventud, y con melancolía describiré mis manías de no querer crecer.

El mundo está girando.

¿Dónde surgen los problemas?


Los obstáculos existen cuando les abrimos las puertas dramatizando ideas, acciones u omisiones. Una pareja tendrá discusiones cuando busque entre ellos el responsable de dejar la taza del baño mojada. Y no significa que debamos callarnos ante las injusticias e incoherencias, sino que los problemas no deberían siquiera configurarse en nuestro sistema cognitivo.


Es muy común que en época de elecciones, los discursos políticos prometan garantizar libertad, equidad y trabajo. Intentan proteger los derechos humanos y la economía del país. Insisten en que vivimos en un México con democracia y tolerancia. Creen ser la salvación para los pobres, y en tanto, debemos aplaudirles que nos tomen en cuenta para la repartición de Oportunidades. Hay un supuesto de que gracias a ellos, los indígenas tendrán una vida más respetable, los homosexuales serán tomados en cuenta, y las mujeres podrán participar igual que los hombres (¿nadie les habrá comentado que hombre y mujer son lo mismo?).

Los temas más polémicos en los medios circulan con tres títulos: seguridad, equidad y tolerancia. En primer lugar, no comprendo por qué hay tantas balaceras si cada semana una barbie, un ken o un señor son capturados. Es como ver Corazón valiente, y con tanto degollado no distingues quién va ganando o quien fue derrotado (me gustaría una toma cenital, donde un equipo use playeras rojas, el otro blancas, y así contar las bajas; como un partidito de fucho). En segundo lugar, se aprueban leyes que supuestamente equilibran beneficios entre mujeres y hombres, cuando la diferencia ni siquiera debería existir. En tercer lugar, izquierdistas o Juan Camaney, se ponen la camiseta de progresistas y defienden los derechos civiles con la bandera de tolerantes, pero ¿quién les dijo que eso se tiene que defender? (desde que nos llamamos seres humanos debemos ser concebidos como tal).

La mente de los gobernantes y la esperanza de los ciudadanos es recibir aceptación. Ellos simpatizan y nosotros les agradecemos que nos reconozcan. Un candidato de cualquier nivel, no tiene por qué creer que debe protegernos, ni nosotros sentir que lo necesitamos. Esa representación que tenemos de garantía, tiene que ver con que los políticos abusen de su popularidad. No debemos celebrarles a los diputados que promueven igualdad, porque eso es su obligación. Un hombre no es honorable porque respeta a las mujeres, no tendría por qué no hacerlo. En el caso de Guanajuato, donde se aprobó la reducción de penas por filicidio, tomando en cuenta que acusaron a 160 mujeres de abortar; deberían de separar moral del poder para comprender las percepciones del individuo en el momento de actuar.

Hay un desgaste inmenso por corregir leyes y defender derechos. Surge tal vez el problema de la alteridad. Existe el machismo porque lo podemos pronunciar, y lo decimos porque lo concebimos, con acciones o con palabras le dimos espacio. No hay feministas si no hay machistas. No hay culpables si no hay inocentes. Inconsciencia o conciencia. Por un lado se cree que debemos comprender al otro, pero autonombrarnos diferentes genera la lucha de niveles, quién es superior para perdonar a quién, y quién está bien para corregir al otro. Un probable comienzo de mejora sería cuestionar nuestras imágenes y el resultado de convertirlas en decisiones. Por lo menos reconocer antes de intentar cambiar.

martes, 17 de agosto de 2010

Mi papá se llama Juan Sandoval Iñiguez

Por la mañana recibí un correo con el título Mi mamá se llama Ramón. Mi papá me lo envió, me pareció correcto de su parte que me compartiera su opinión. Yo lo leí respetuosamente y pensé lo siguiente.

No gano nada con apoyar, o descalificar que la

"La Suprema Corte de Justicia de la Nación declaró constitucionales las reformas que permiten la adopción de menores por parte de parejas del mismo sexo en el Distrito Federal, medida que tiene validez a escala nacional”.


Lo único cierto es que tengo la libertad de publicar por esta plataforma lo sobresalientes que son las discusiones entre funcionarios públicos, la iglesia, feligreses, universitarios, periodistas, homosexuales, amas de casa, intelectuales… México. Me incluyo, porque mis últimos recorridos por los medios han sido sobre las noticias de este tema.

Mi inclinación es el disimulado interés que tenemos para hablar del tema. Redundante pero significativo, creo que nadie está estudiando la ley tanto como los que tienen la labor de hacerlo. Cada crítico del país, con conocimiento o no, proyecta sus costumbres e ideologías a partir de sentenciar o promover dicha legislación.

Para bien o para mal, defendemos la estructura familiar que hasta la fecha nos convence de correcta y natural. A mi parecer, el cuerpo humano está diseñado para que el hombre deposite sus espermas en la mujer, y ella, tenga hijos. A partir de esto, durante años, la mujer ha desempeñado el papel de proteger a sus hijos, mientras que el hombre les provee de alimentos. En el caso de que alguno de los dos falte, uno toma el papel de ambos y saca adelante a sus hijos. (¡) Sin embargo, en el año 2010, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, se pone a discusión si dos personas del mismo sexo, pueden adoptar a un niño, sin intervenir en interacciones sexuales que sean “naturales” o “innaturales”. Esto no quiere decir que se ponga a discusión si Dios construyó dos géneros distintos para la procreación (de ser tan estricto, hubiese suprimido que hombres o mujeres fueran infértiles). Al parecer, en la SCJN sólo pretenden permitirles a todos los ciudadanos los mismos derechos de adoptar, sin intervenir en tendencias políticas, religiosas o culturales. Tener hijos le corresponde a mujer y hombre, criarlos también, ¿pero se podrá combinar? Los papás o mamás solter@s lo hacen muy bien, ¿qué falla habría si se involucra un acompañante igual?

Estoy de acuerdo que la iglesia, los padres de familia, los políticos, etc., se involucren en el tema, y no se mande a la hoguera a los revolucionarios. Creo que Juan Sandoval Iñiguez, tiene el derecho de opinar y manifestarse en contra de la ley. Pero me llama la atención, la manera ofensiva y poco trabajada en que el cardenal se expresa. Supongo que llamar maricón, u otra palabra irrespetuosa a los homosexuales, tiene un significado muy intrínseco para el Sr. Sandoval. Creo que detrás de defender la orden de Dios, y los derechos de los niños para vivir en un ambiente sano, está proyectando un odio dudoso.

Por supuesto, lo mismo sucede en mi caso, y en el de miles de curiosos que opinan en Facebook, Twitter, periódicos, calles, fiestas, etc. Creemos que la vida tiene estructuras, y no debemos romper ese orden, y cada individuo lucha por encontrar y defender esa razón. Lo que no comprendemos, es que no podemos comprender todo. Los científicos dirán una cosa muy cercana a la supuesta verdad que existe, los sacerdotes escucharan a Dios y nos los comunicaran, los políticos lo harán para simpatizar, los padres de familia intentarán mantener el esquema que hasta la fecha les ha convencido, los homosexuales lucharán por no ser tema de polémica, los hippies creerán que todos somos iguales, los machos tendrán miedo, los periodistas conseguirán trabajo para sus artículos, los niños que se van a adoptar tendrán otra propuesta de vida…

Opiniones hay diversas, dejemos que cada quién colabore con su trabajo. Los jueces tienen la difícil labor de encontrar si los niños tendrán repercusiones por vivir con una pareja homosexual. Los psicólogos, psiquiatras, sociólogos, o Paty Chapoy, van a indagar sobre el asunto. Nosotros expresémonos, actuemos, pero primero ANALICEMOS.

Es muy importante saber que la aprobación de adopción para parejas homosexuales no significa que todos los homosexuales estén calificados para ello. No sabemos qué requisitos deben cumplir, y el tiempo que se necesita. Está claro que no es un tema fácil, y pienso que lo más preocupante no debe ser si lo aprobaron o no, sino que el país no está preparado. Para los que creen que los niños van a sufrir cuando en la escuela les pregunten cómo se llaman sus papás, no va a ser culpa de los legisladores o de los homosexuales que se burlen sus compañeros; será culpa de todos nosotros porque no les enseñamos a nuestros hijos que el mundo no es homogéneo.


Estén a favor o no de los maricones, ellos existen y existirán, nuestra obligación es enseñarle a los niños, y primero a los adultos, que los homosexuales no son una plaga que viene a matarnos, y que son seres humanos que merecen respeto, como se lo dan a un sacerdote cuando le besan la mano. Todos somos hijos de Dios ¿no creen? (Y pidamos que ninguno de nuestros hijos salga rarito, como opinan muchos padres tapatíos blanquiazul).

Por otro lado, hay muchas personas que conviven con extrema paz en medio de homosexuales, y aún así, les da miedo pensar que los hijos de gays serán igual; por el supuesto de que los niños tienden a imitar. Mi pregunta es, ¿de dónde copiaron conductas homosexuales los hijos de heterosexuales?

Mi opinión se extiende cuartillas y cuartillas, y es claro que estoy más a favor de la ley que en contra. Pero lo que quiero que quede más preciso, es que no doy un sí o un no; apoyo al conocimiento, a la apertura y a la integración. Pretendo que comprendamos que homosexuales existen miles, nuestros hijos pueden serlo, y si conocemos a una pareja sensata y digna de cuidar un bebe, ¿por qué no lo puedo hacer?

Apoyemos la causa, en contra o a favor con propuestas, no sólo quejas, y sobre todo, con fundamentos. ¿Quién me haría sentir peor, Ramón o Juan Sandoval?


Guadalajara, Jal., a 17 de agosto de 2010.

MARLEN TORRES

lunes, 16 de agosto de 2010

Quisiera adivinar mi futuro

Después de intensas expectativas, el sol se mete de una manera incomprensible. A pesar de las probabilidades, los segundos son perfectamente taxativos cuando tardaste 36 días en suponer el resultado de la noche, y fugazmente todo cambió. No cabe duda que me complacería bastante regir y profetizar los caminos de mi vida, sin que las horas estuvieran tan cargadas de suspenso.

De saber que nunca llegarás, no te esperaría con un vestido nuevo, alborotada y mordiéndome las uñas. Si me aseverarías que me harías feliz, intentaría doblarte la felicidad. Con la certeza de que encontraré a alguien más, no sufriría por ti, porque mis capítulos opacarían la tristeza que me ocasiona el miedo.

Y entonces cada segundo lo pinto de olvido, lo endurezco de inventiva, para suponer que conozco lo que pasa con mi vida. Cimiento en mi mente mareas de incertidumbre para que truenen en rocas de confianza. Intento convencerme que el desasosiego traerá mayores ventajas, en lugar de intentar construir un mundo perfecto, seguro y predecible. Ahora que no puedo hacer nada, me convenzo de que lo estoy logrando. No aseguro, tampoco confío, sólo espero. Porque la vida es eternamente bella cuando nos entrega sorpresas amables; que cuando crees que todo se había acabo y apenas comienzas a vivir, tienes el regalo de lo inesperado, de los segundos de vida que se convierten en minutos, horas, dias, meses y años.

martes, 20 de julio de 2010

¿Qué pasaría si me transformara? (¿si me internaran en el manicomio?)


Hoy mis esfuerzos sirvieron para trasladar mis imágenes de un universo a otro, aproveché mi dolor de cabeza para diagnosticarme una locura capaz de hacerme viajar. Deduje, antes de que el médico lo hiciera, que no me hacen falta las sustancias, ni suaves ni blandas, para que esta energía que me empapa las venas, colabore en el trance.
De una vez, lleno mis maletas de fotos intangibles, de bolsas repletas de experiencias ocultas, con tubos de besos alocados, sentimientos expuestos, ropa ligera, colguijes con historia y una enorme pluma mágica. Si me cabe, llevaré de repuesto una botella de disparate, mezclada con aventura para que cada lugar que visite, se empape con tragos de perdón. Cuando haya terminado de empacar, y frente a tus supuestos detalles me enternezca, trataré de desprenderme con un despegue sano, sincero. De alcanzar mi desequilibrio, borraré tus historias, tus promesas; las enrollaré de papel pasado y construiré un regalo de vida genuina. No pensaré en cavilarte, tampoco en olvidarte, lo que conseguiré es hacer y deshacer en una exquisita excelsitud, una materia que cambie las palabras por deseos, ventajas por oportunidades, miradas por caricias, y sabiduría por atrevimiento. Bailaré sin modificar mi masa. Imagina que puedes hacer con mi cuerpo lo que desees, o ser delicado y platicarme tus travesías; incluso tan alocado como imaginarme seducida antes tus ideas. De esos designios que se producen cuando me ves, mi cabeza los sube a un vagón de melodías para mi alma. Escucho con paciencia, te siento con tranquilidad, y tú, percibe cómo cambia mi manía por atenderte. Me cargo una enfermedad recurrente, incurable, destinada a cambiarme. Mientras tocas la ceja de la taza, cambio mis teorías del amor, de la pasión, del coraje, del dolor, de la plenitud.

No cabe todo en la maleta, y el tiempo corre, no bastan los segundos para explicarte que me ausentaré; supongo que lo imaginas. No sabrás cómo entenderme, sólo por el pasaje de vuelta, vas a creerme que volveré. Antes de tus preguntas, deja te platico que ahí donde voy está la melancolía, se me permite ir y volver mientras mi corazón siga siendo de travesuras. No es llanto lo que me llama, se llaman memories. Con ese bulto de retentivas, presiento que mi vida se ha trazado chueca. Aún visitando ese paraíso, sé que no puedo cambiar mis errores, pero sí los encapsulo para que vuelven de lado a lado entre paredes misteriosas, con luces y ganas de recordar. Estoy convencida que nada puedo cambiar, sólo revivir.

Es hermoso recapitular, pero es más divino imaginar, crear, creer, sentir locura que se expande por mente y cuerpo. Es más fácil soñar con que me quieres, que descifrar tus actos. Mi fabula es más grande que tu postura, que tu trayecto de vida; no cabe en ningún océano. Cada que mi mundo se pinte de monotonía, tendré que viajar a otra galaxia y cambiarle esta terrible cotidianeidad a mi vida. En la reaparición, trabajaré duro para lograr mi próximo escape. Paso a pasito, bailando, sonriendo, impaciente por lo desconocido y lo conocido que he olvidado. La dosis.

viernes, 18 de junio de 2010

Regresar a la primaria


He pensado varias veces en lo que haría si volviera a clases...

Cuando estás ahí, por más atrevido que seas, te la piensas para saltarte las clases, para copiar un examen, decir una broma, hacer la peor travesura, entregar tu opinión en lugar de un examen…o un total de locuras que las hiciste pero te dio miedo alcanzarlas por no recibir tu carta de buena conducta. Ahora, retrocedes y confirmas que la cita con el prefecto para mandarte con la coordinadora no influyó en nada para lograr la entrevista de trabajo que ahora te trae nervioso.

En la sala previa a tu encuentro, con tu currículum mojado de sudor y el traje que no te queda bien, sabes que lo anterior, no fue tan grave como pensabas. Ahora sabes que lo tuyo no eran las matemáticas, pero, no hay mejor ingeniero que tú para pasar la prueba en esta vacante.

Recuerdas con bastante alegría las veces que con tu pandilla planeabas el mejor escape, que eras a quien los papás de tus amigos prohibían juntarse porque jugabas con cuetes. Hacían torres de tazos de los Looney Tunes para ganar la final de su joya dentro de la cangurera. Hacías trampa en policías y ladrones, y preferías llenarte de lodo que tomar clases de natación; y aún así, el equipo te hacía querer ser el más envidiado.

Si te dieran la oportunidad de regresar a la primaria, a la secundaria, a la preparatoria e incluso a la universidad, cuántas locuras no repetirías, o a cuántas personas no te les aventarías. Las visitas al laboratorio explotarían al doble, y educación física se convertiría en el mundial.

Son ideas de un hubiera y de un espíritu aventurero que se desgarra por tu lenguaje que grita para ser estallado. Cuando estás por entregarle tu book al reclutador, piensas que la maestra no pudo darse cuenta, que tus padres te la hubieran pasado, y que tus amigos seguirían divirtiéndose. Mientras tú, consigues el puesto, pretendes ser el mejor, y tus sueños de niños parecen ser ficción.

Lo mismo me pasa cuando recuerdo la primera vez que me enamoré. Pensaba que sería la única vez, que la sonrisa parecía extrema y mi felicidad era más poderosa que una tarde de papeles mojados estancados en el techo. Y ahora que volví por centésima vez, y me encarrilé para la infinidad, sueño en mi segunda oportunidad de volver a ser conquistada, para que alguien luche verdaderamente por mi amor.

La vida es eternamente bella,

Gracias por leerme.

jueves, 27 de mayo de 2010

Keep goin'



Esperaba llegar y tener un poquito de ayuda, tener los platos limpios y un saludo amigable; y resultó que sólo estaba disponible mi espacio para recostarme y pensar cuánto necesito de ti.

Al parecer la razón está maquilada. Ya no me queda ni resignación ni obsesión para dejar mi capítulo a punto de imprimirse. Toda mi apuesta, todo mi cariño terminó en la realidad, la que nunca quise aceptar y la que me tocó sin anhelo.

Es una ilusión estrictamente moldeada, perfectamente asegurada; pero no deja de ser una ilusión que empieza su desaparición. Cómo decirle que lo extraño, cómo pedirle que vuelva cuando la conciencia necesita su motivo de ser. Aparte de confiar, dejas tu vida, tus deseos, tus fantasías por seguir a su lado, y al final, no quedó más que mi simple utopía.

Y la vuelta del mundo también te regresa su gravedad, comienzas por distraerte en otros quehaceres cuando todo resulta del mismo costal. Un buen comienzo parece el acertijo al tropiezo que diste. Un mal reporte, una llegada tarde, un impuesto no pagado…todo lo que un buen ciudadano requiere hacer, no se produce. Debemos rompernos la cara para comprender que el planeta comenzó a girar hacia otro lado.

Es el momento indicado cuando te retiras, aún sin concluir el juicio, dictas tu sentencia. Fuera de la fatalidad, los colores no te mienten, son tu efigie. Yo con un dolor profundo decido volcar el pasado y halagarme con la incógnita. Amo, con toda el alma, con mis estímulos, con la cabeza y mi inteligencia. Quisiera sentarme con Dios y desfigurar mi paraíso para pedirle de favor que me quite este dolor.

Desearía que mis flores me abrazaran, que lo único verdaderamente mío me acariciara con mucho cariño hasta olvidar lo que es sentir. Ni un conocido me ha abrazado. No vale la pena, pero la pena vale más que cualquier pero.

martes, 25 de mayo de 2010

Estímulos para buscar pareja

Motivos para perseguir una pareja,

y con énfasis en el verbo,

porque aveces

no se encuentra,

se acosa,

sin embargo,


02:00 a.m.

Un escenario provocador, casi perfecto, luces cálidas y repetitivas, ritmo seguro, fuerte y constante. Vestido corto, ajustado, color sensual. Cabello relajado, sobre los hombros, mirada penetrante. Rostro acosador, atrevido. Labios carnosos, ojos intensos…


8:00 a.m.

Hora deseable para despertar, realidad candente y verdadera. Soñar con un encuentro fascinante, romántico e interesante se condensa en tres necesidades para buscar una pareja:

  1. Físicas
  2. Espirituales
  3. Sociales

El espacio de una mujer averigua cómo ser perseguido, con el afán de sentirse deseado. Los abrazos son fantasmas que atraviesan su piel, la calientan y la hacen explotar en su interior. La fuerza que deposita la pareja en sus caricias, tranquiliza las ansias que modulan las mariposas de su cuerpo; ellas viajan de norte a sur y llegan a una transformación estimulante a punto de partir. Hay montañas y cuevas por volar. Motivaciones físicas listas para explorarse.


En un instante de satisfacción, de regocijo, la mujer agradece ser acompañada, porque así se siente capaz de despintar la nostalgia. Un humano permite aprender cuando pide que le enseñes. Una mujer sabe que su espíritu busca tranquilidad para florecer curiosidades y explotar su sabiduría. Su interior parece bañarse de una presión fresca, baja, sincera.


El clímax, la cavilación, la odisea de las relaciones. La manía de hablar, de razones y de aferrarse. Si un ave vuela, hay que especular por qué lo hace, no se puede simplemente estar a la mira. Hay ideas, conceptos, necesidad definirse, de explicarse y actuar. El lado más complejo en la búsqueda de las parejas, porque socialmente hay estímulos para emparejarse. Una noción del estatus facilita cercar la libertad, y además crea un prototipo de acciones que se le imponen a la pareja. Llegan entonces los celos.


Son varios fundamentos que es casi imposible sintetizarlos, lo único verdaderamente conciso es la potencia con la que una mujer ama. Los anhelos sensuales, las prácticas amorosas, las canciones divertidas, no son más que poderes femeninos para transformar utopías en éxtasis palpables. Piden que el mundo gire a su alrededor, cuando en verdad, lo hacen girar.



¿Por qué no amar la inteligencia, el cuerpo y la risa de una mujer?

miércoles, 28 de abril de 2010

Je ne sais quoi

Mi príncipe azul tiene un
je ne sais quoi



El rubio puede desaparecer junto con su caballo blanco y las botas azules. En estos días me simpatiza el cobrizo, la inteligencia y el je ne sais quoi de un hombre (atributo más excitante que el abdomen y la cara de un Ken boy). Es una lucha contra los mensajes publicitarios, y no es que me resista a los encantos del espectáculo, sino que en mi lenguaje racional, no dominarían ni uno de mis estímulos. Es más la pasión por una cualidad intangible, que la perfección de diálogo, maquillaje y arte.


El error sería determinar que este activo impalpable es sinónimo de fealdad, o ausencia de; sonaría conformista, y para mi psicóloga, un asunto realista. Una opción es que la profesional esté en lo correcto cuando insiste en que mi percepción de la pareja se fundamenta en la determinación de Walt D. Por mi parte, al creer que la atracción inexplicable es superior a la de un cuento de hadas, la hipótesis anterior sufriría un colapso cuando se refiere al amor ideal como utópico. En cambio, la otra opción es torturarme por las terapias pagadas y las ilusiones destrozadas. Sin embargo, esta segunda expectativa se basa en la teoría de que alternativo no es lo mismo que no apetecido y viceversa. Apuesto por la virtud del hombre ideal, pero el que no se explica, no se cataloga y ni se sueña, aparece así nada más, con una pasión interminable y un amor inexplicable. Es cuando dejas de enjuiciar y despintas tus manías, para matizarlas de deseo puro. Esta reacción explica la perseverancia por continuar con la búsqueda del verdadero amor.


Sí hay felicidad en la soledad, sí hay plenitud, pero existe un je ne sais quoi que un je ne sais qui te transmite. Cuando se superan las tendencias superficiales, una verdadera química entre dos cuerpos que se desean agita la interacción, la hace seductora y maravillosamente vulnerable. Fuera de nuestras tendencias psiquiatritas, valdría aceptarnos humanamente locos para viajar en un manantial de sentimientos.


Sencillamente me enamoré cuando no lo pensé, me acerqué cuando no caminé, me entregué cuando no me visualicé; sólo me deslicé para permitirle a mis dimensiones que se acomodaran. En este instante de acoplamiento, mis intuiciones se desaparecieron y mis decisiones murieron. Entre los pequeños espacios, más recónditos y más importantes, mi alma brilló, se diluyó entre mis venas, lo que mantuvo informado a mi corazón y éste se vislumbró feliz. Así conocí un je ne sais quoi, en un alternativo príncipe azul. Difícil de explicárselo, pero de serlo, él sabrá a la perfección entregármelo de nuevo. Sigo creyendo infinitamente en el amor y que mi hombre estará ahí.


domingo, 28 de marzo de 2010

Sólo actuar



PARTE I

A partir de las doce del día, cuando la cortina se mueve más despacio que los pendientes, como si no existiera más problema que la belleza de los días, es tiempo de hablar con él. Torcer las ideas, manejar la cuchara sobre la gelatina, viajar sobre los hitos de las mariposas que son extrañas representaciones que nos hacen proceder. Es un cómodo proscenio que suelta diálogos listos para incorporarlos.

Una mujer que poco tiene para especular, adopta circunstancias aparentemente planeadas pero que al final, son simples olajes del destino. Probablemente estas designaciones constan de previas decisiones que conllevan a los personajes internos y externos a elegir, siendo responsables de sus actos, errores o bondades. Sin embargo, el destino está compuesto por dos vertientes, la que supone el camino equívoco, el cual no se toma, y el acertado, que se debe seguir. Esto no quiere decir que el acertado sea el positivo y viceversa, sino que la atmósfera iluminó un sendero. Se debe tomar uno, porque el cuerpo humano es incapaz de dividirse; en caso de requerirlo, adquiere la opción negada para difundirla en su imaginación. Por tanto, ella se apoya en la sinuosidad de las coyunturas. No hay más qué decir.

Ahora que el día se transforma de dorado a naranja, hasta culminar en gris, la mujer arrastra sus pies al vestidor, matiza sentimientos, coloca sobre sus hombros un vestido azul y se dispone a buscarlo...

sábado, 23 de enero de 2010

Don Diablo


Está fuera de mundo traducirlo. ¿Para qué tratar de entender por qué viene?, ¿por qué se va?, ¿por qué me gusta?, ¿por qué me tranquiliza? A pesar de los obstáculos y un posible remordimiento, esta energía se escabulle para espiar, alcanzar y saciarse.


Hay trances en que el frío suscita, o el fervor de la polifonía lo acarrea. Y ahí aparece la trascendencia, las altas presiones, el confort. Esa coyuntura donde ya no importa si llegaste después de la hora, ¡qué le hace si ya vas tarde! ¡Qué hay si no compraste el líquido refrescante y motivador, si en el siguiente retorno hay una tienda de conveniencia! Qué importa, nuestra vida se está manipulado tan sencilla que plagiamos todo. Las faltas ahora se justifican con los medios electrónicos. Pero que siga corriendo la gravedad para que justo en esta sucesión se instale la enajenación. Let it be, let it be.


Volverse loco en esta esfera de desenfrenados, seguir a Don Diablo. Ese insigne que nos derrama misticismo, completamente neutro a lo bueno y malo. Tan sencillo como no desear ser operado, sólo sobrevivir a la línea interna. Ni querer ser tan bueno, ni predicar ser malo, porque eso sólo se dibuja ante los ojos de los arrepentidos. Más vale arriesgarse, vivir, y saber respetar a tu herman@, justo de tu lado quien también corre hacia el regocijo sin compararse con sus paredes que lo cegarían.



Find yourself

Good devil, just have fun

You won't get hurt if you don't hurt anyone