miércoles, 26 de agosto de 2009

Base de datos de un tiempo acá

Digieren datos duros, sin embargo, arrastran bastantes reflejos intrínsicos que no tienen menester racional para ser definidos.


Lo tentador de la información es entender hasta qué punto es prudente detallarla, y en qué momento se define como reservada. Así como el ITEI clasifica el contenido, la intensidad de nuestras acciones también dependen de su discreción. Pero, si es cierto que platicar la progresión dramática de nuestra historia, prolonga la atención del togado, ¿por qué fingimos austeridad frente al mar de éxtasis que nos ahoga?

Y la respuesta es el deseo de la desinhibición. Es como un sueño donde estás conciente del ambiente ficticio, pero permites que se explayen tus más recónditos placeres. Decides que si los demás no lo saben, entonces puedes escabullirte. Se trata de la adrenalina que rodea tus caricias, y aquellas que recibes. No es hipocresía, se habla directamente con una caja de Pandora. En ella están los buenos vicios, o yo los defendería como nuestra libertad. Y no me he manifestado a favor de la transgresión, si no de nuestro de derecho de guardar silencio, de un secreto de confesión.

En un tono romántico, nosotros somos los únicos que nos comprendemos, que pensamos. Las palabras después de la boca son sólo protocolo; las palabras en la mente son chispas de vida. No hay que pensar correcto, si no hacerlo; bien o mal, es un regalo del Señor que cada hommo sapiens tiene el privilegio de manejarlo. Con sólo pensar, estamos exiliados de la represión, de lo contrario, necesitaríamos cerrar los ojos en la eternidad.

Excel no ha logrado profundizar en datos duros, sus herramientas no figuran en los sentidos humanos. Quizá muy pronto nos sorprenderá con detectores extremadamente sensibles al calor humano, pero para ese tiempo, ya deberíamos entender lo que quiere decir la identidad. Hay energías en el cuerpo que ni Google ha sabido clasificar, si es que en esos dones del Internet nos apoyamos. Aún si recociéramos la magnitud de los buscadores cibernéticos, le daríamos la razón a la complejidad humana…

Decir o no decir, es como decidir vivir o no vivir, ¿qué quieres? Explícalo en una base de datos, ahí no corres peligro de ser descifrado.

domingo, 2 de agosto de 2009

Entrega equidistante

¡Espléndido! Una yema traviesa que se sumerge en la gota de vino.

Vamos a comenzar con un buen soplido, cálido, ligero y directo. Nos parecerá adecuado un alumbrado casi nulo, desinhibido. Deja que entre, abre tus poros, respira ese aire que hemos invitado. Mis ojos están impacientes por distraerse con los que ahora ven. Calla, el vino ha llegado más allá del vientre. Permitamos que la mirada rose las líneas, que las siga hasta eliminar la decena de capas que nos limitan. Utiliza tus extremidades. El silencio se va, y se mantiene en compostura frente a nuestro nuevo susurro. Has depositado tus manos en mis mejillas. Me has dado la bienvenida a un majestuoso universo de vibraciones sensibles al alma y a la figura. Ahora que me incorporo a tu lenguaje, te permito atravesar mis miedos, mis prejuicios. Transitas en mi espacio con verdadera plenitud y yo, deseo que ese segundo se propague en la eternidad que me regalas y compartimos. Desliza tus sentidos, impúlsalos a mi núcleo agitado. Escoge tu armonía, camina con ella para que me enseñes cómo viaja tu magia por las terminaciones nerviosas. Voltea al cielo, experimenta tu temperatura. Pídele a las estrellas un segundo más, yo te ayudo a conseguirlo. Enséñale a la vida que eres radiante. No más aflicción, si completos estamos, completos pasamos a este paraíso.
No encendamos la luz, iluminémonos con otro calor. Soy yo, es mi cuerpo, es mi corazón el que pide esta vida. Con una soledad resplandeciente, siento la cúspide más completa de mi ser.

Gracias por acompañarme.