esas palabras de consuelo que tanto pedí, aquella comprensión que nunca germinó…
en atmósferas como las de hoy, sospecho que la locura me hace inquilina de su nirvana donde siento mis ideas y éstas se mudan a los cuadros en sonrisas, con papel tapiz de esperanza. Se trata de una desinhibición con diversas orientaciones
se sabe que este desmeleno va más allá de las paredes corporales. Es desprenderse del pasado, y probablemente del futuro falso que con aferro se acosa. Menester suficiente para enloquecer y eliminar la obsesión de añorar a un ser, que ya no es compañero de esta casa.
para qué pedir un oyente, para qué lamentarse si el aire ya no sopla al oeste. Provoca nostalgia, lo sabemos, sin embargo genera bastante supervivencia. A veces nos toca perder, pero aunado a eso, nos corresponde ganar un equilibrio más próspero; sobre todo, personal.
Es difícil explicarle lo que pierdo. No cabe duda que pediría verlo en la sala, abrir la misma ventana, y que se refleje en el mismo jarrón. Pero, para qué advertir. En esta casa no hay energía que abra mi correo electrónico. ¿Se finge que el proceso de superación es efectivo? Eso, ni el cartero me lo inventa.
habrá un instante donde el viento que sólo yo sienta, los colores que sólo yo vea y el amor que sólo yo desee, me dirán que estoy bien. Unas buenas palabras, un buen consuelo, my new paradise.
en aislamiento,en esperanza,en plenitud

