miércoles, 3 de junio de 2009

¿En qué consiste buscar el amor?

La aventura busca disimularse en tres ciclos, y no cabe duda que todos son ingenuos. Al principio todo podría respirarse mágicamente, y en otro intento, se camina con cautela. ¿Pero de qué sirve si al final la ingenuidad se queda vacía?

Un arquetipo de primer amor podría postularse para el aventajado intento, que más que fallido, es intensamente ingenuo. Se llama autenticidad. Aún sin esperarlo, creemos firmemente en la perfección, en la eternidad; desearlo es simplemente esperanza y preproducción. Aquí se construyen los rayos del resto de nuestras ilusiones.

En el más poderoso clímax, donde tus ojos se cierran y ven la infinitud en un segundo, dos años más tarde, se revive un relato que destroza. Un laberinto que nos desvía a una ingenuidad cautelosa. Se acabó la inocencia. Dar todo, dibujar simpleza, sonreír extraordinariamente sincera... terminan por caminar sigilosamente.

Desilusiones perfectamente construidas vierten el corazón en un empíreo desteñido. Se sobreponen los movimientos, las palabras, las seducciones, los anhelos, las caricias, las entregas… Buscamos deliberadamente. Andamos tras un vacío, que ingenuamente volvemos a caer. Pero esto es el amor, soñar con él, vivir por él, deshacerse por él… estar en él.