viernes, 27 de noviembre de 2009

Duelo



Ayer tenía todas las intenciones de prevenir, pero estarás de acuerdo que la seducción abarca muchas debilidades. Envidia hacia la culpa que bombardean con ojos de misil, me hago bolita, temo, estoy aterrada. Dedos frágiles que abrazan mis piernas y refrescan mi conciencia con un aire de retracción. No son tan óptimas las condiciones; hay que dar un paso para atrás.


Más tarde, me levanté, un poco mareada y revisé mis imágenes. Las acomodé por coyunturas, sobre todo por personajes. Fui descartando las que probablemente el tiempo me ayudó a eliminarlas, porque hay otras que ni con imaginación pude clasificarlas. Estas ideas sueltas, son las que se distraen en paredes de sentimientos que se propagan y manchan la piel. Hay ocasiones en que se pierden, pasan los días y no vuelvo a verlas, hasta que tu materia me las reenvía.


Ya con menos trabajo en la mente, escogí el trabajo del día y puse en marchar el molino. Era una revoltura de ira, pasión, ternura, dolor, furia y varias luces de felicidad. Crearon un color bastante absurdo con contornos tan lógicos que me provocaron malestar. No sé cómo Dios puede comprender tanta complejidad en el ambiente.


Es muy común que ese vapor de la máquina me prepare recuerdos, y entonces me de por salir corriendo. Son cuadros que me ubican en el más incómodo de los duelos. A veces no estoy preparada para enfrentar la pérdida. Siento frío y mucha soledad. Me siento desprotegida. Un instante donde no comprendo para qué existe la confrontación, ¿por qué no mejor desconectamos y conectamos?


Al final de día, logré abatir la ansiedad, tan torpe enfermedad que me dejó la ruptura, más que de una relación, de algo incomprensible, algo que se fue, un elemento que me partió las representaciones y ahora tengo que reacomodarlas.


lunes, 23 de noviembre de 2009

El fin del (humano) mundo


Pareciera que una modesta descripción de la Apocalipsis, los mayas, o Juan Pérez, confronta el veredicto del final de nuestra era. Lo más agobiante es que ni un tema tan trascendental, logra de 2012 un blockbuster. Arquetipos corroídos, “efectos especiales” fácilmente detectados, diálogos con nula inspección; retiran al público del análisis sobre el desgaste humano que generaría el fin del mundo.


Aquí de lo que se trata es del fin del humano, más que del mundo, y más que de una película incoherente. ¿Cuántos directores privilegiados no se quedan estancados al sujeto padre de una familia disfuncional que termina por salvar el mundo?, ¿cuántos políticos…? (ni hablar, de éstos ya conocemos todas las preguntas, mejor pasemos a la siguiente), ¿cuántos homosexuales son reprimidos?, ¿cuántos hombres violan mujeres, y éstas permiten que se violen otras?, ¿cuántos niños no comieron hoy (porque yo no paso de un día)?, ¿cuántos sicarios han sido ejecutados las últimas 72 hrs., o cuántas mujeres están muriendo por abortos clandestinos?, ¿un oso polar ya logró sobrevivir del cambio climático?, ¿cuántos niños, adolescentes, adultos se están suicidando?, ¿cuántos bancos se están robando desde hace 5 min.?, incluso ¿cuántas personas no están disfrutando de los olores, colores y fantasías del bosque?, ¿cuántas parejas no caminan abrazados sobre la orilla del mar?, ¿cuántos ángeles no están salvando vidas?, ¿cuántos individuos están construyendo su próximo Nobel de la Paz?, ¿cuántas décadas tienen que pasar para que comprendamos que el fin del mundo no está precisamente en el árbol que acaban de matar, si no en nuestra necedad que aniquiló nuestra conciencia?


El asunto no es subestimar las percepciones tontas, fáciles, complicadas, genuinas; la razón debe ser ampliar las posibilidades. Si mis problemas se resumen a desamores, entonces de una vez por todas necesito subestimar a mis antecesores y manejar mi atención a las pequeñas y grandes cosas que el aire nos suspira. Como amar, pero de otra forma. En lugar de reconquistar el matiz desgastado, he de revisar las calles que pocos colorean, para encontrarme que el mundo se viene abajo y yo sigo dormida en la desolación. Hay problemas y soluciones jerárquicas. Existe un ritmo que nos abraza, nos pellizca para que calculemos la luz ofrecida y la luz requerida, no todo es necesario, no todo sobra, sino que las respiraciones se coordinan. El amor aparece en episodios efímeros, sustanciales. Dar la mano, revivir la desilusión, ¿cuál pobre la necesita más?, ¿el pasivo o el activo?, ¿el que no tiene dinero o el que no conoce de dolor?


Hay películas extraordinarias, comidas deliciosas, personas hermosas, buenas acciones, grandes esperanzas, sustancias mágicas, besos sabrosos, chistes muy malos, historias intensas, el amor de tu vida, teatro experimental, música inspiradora, olas palpables, lluvia calurosa, copas locas, amistades sensacionales, clases importantes, clases para dormirse, clases para copiar, clases para enamorarse, artesanía encantadora, un político en un millón con buenas (o medianas) intenciones, iglesias sinceras, fiestas eternas, paisajes sublimes, risas placenteras, risas sobre-placenteras, risas de ya no me hagas cosquillas, arena suave, carreteras sicodélicas, viajes imborrables…


¿Qué falta para decidirnos por sólo filmar esto y que llegue hasta Timbuktu dando tres vueltas al mundo?


viernes, 23 de octubre de 2009

La calle




Abundan los documentales, sobrepasan las opiniones, y existen dos agentes de la calle:

y) los que trabajan de ella

z) los que viven en ella


Si de principio involucramos ambas partes, sin aterrizar en complejidades, las preguntas serían: ¿en qué calle o parque viven?, de lo contrario, ¿debajo de qué puente?, ¿qué comen?, ¿dónde y cuándo se visten?, ¿dónde tiran lo que les pasó de útil a inútil?, ¿dónde tienen relaciones sexuales?, ¿dónde hacen del baño?, ¿cuántos hay?...


La ciudad de México alberga en su calles, principalmente en el centro histórico, 2 mil 159 personas. No creo que Guadalajara se aleje demasiado de esta cifra; al menos sería prudente considerar a mil. ¿Y cuáles son?


Los oficios más evidentes de quienes divagan en la calle se resumen en: personas con discapacidad (no siempre congruente a su postura), limpia parabrisas, madres canguro, ancianos, mimos, traga fuegos, contorsionistas, payasos, plagiadores (no saben ni cuál es su papel), ejecutivos de mechudo, representantes de centros de rehabilitación, etc., además de las funciones que no están al alcance de nuestra visión óptica o las circunstancias que por las arterias nos desplazan.


Cabalmente, estas exploraciones, hacen de cada urbano tan enigmático, donde resulta implacable distinguirlos y reconocer su trascendencia. Los comerciantes, o los que ofrecen servicios, son peculiarmente los que viven de la calle; se trasladan desde sus casas, opuesto a su discurso, del que presumen no tener ni dónde comer o dormir. En cambio, para el resto, los verdaderos huéspedes de la ciudad, no piden tanto, sólo resisten mucho. Sugestivo


Es más aprehensivo percatarse de la vida de un locatario. Razón suficiente de reconocer dos personalidades, los que explotan el negocio, y los que se aprovechan del cobijo de la ciudad. El segundo es un universo encerrado en avenidas, automóviles, smog, prostitutas, bebes, padres, drogadictos, abogados; pero libre de prejuicios, de esquemas.


Lo que para nosotros es abrir los ojos y reconocer que estamos en nuestra habitación, sobre nuestra cama y olor; para ellos es abrir sus ojos y reconocer su calle, su banqueta, su ruido. Sonidos, quizá la primer diferencia entre un techo limitante, a un cielo, a veces poderoso y lluvioso, y a veces, amable y soleado.

Ajeno a la lástima, es una forma de vida. Pensar en recorrer las calles, buscar un atuendo. La pregunta es: a qué hora y en dónde…


Preguntas, inquietudes, deseos de observar con mayor inteligencia y menos sorpresa… ¿cómo son los que viven en la calle? o mejor, ¿cómo somos nosotros?



Es sólo una idea, pido disculpas a quienes se dedican a estudiar esta situación, reconozco que es serio y delicado…


lunes, 28 de septiembre de 2009

new paradise


esas palabras de consuelo que tanto pedí, aquella comprensión que nunca germinó…

en atmósferas como las de hoy, sospecho que la locura me hace inquilina de su nirvana donde siento mis ideas y éstas se mudan a los cuadros en sonrisas, con papel tapiz de esperanza. Se trata de una desinhibición con diversas orientaciones

se sabe que este desmeleno va más allá de las paredes corporales. Es desprenderse del pasado, y probablemente del futuro falso que con aferro se acosa. Menester suficiente para enloquecer y eliminar la obsesión de añorar a un ser, que ya no es compañero de esta casa.

para qué pedir un oyente, para qué lamentarse si el aire ya no sopla al oeste. Provoca nostalgia, lo sabemos, sin embargo genera bastante supervivencia. A veces nos toca perder, pero aunado a eso, nos corresponde ganar un equilibrio más próspero; sobre todo, personal.

Es difícil explicarle lo que pierdo. No cabe duda que pediría verlo en la sala, abrir la misma ventana, y que se refleje en el mismo jarrón. Pero, para qué advertir. En esta casa no hay energía que abra mi correo electrónico. ¿Se finge que el proceso de superación es efectivo? Eso, ni el cartero me lo inventa.

lo más complicado es retar a la verdad, cierto. Aunque es más sano pensar que si no proviene de lo tangible, las razones pierden poder. Lo único palpable es mi soledad. Desenmascararme sería mi única verdad. Que si lloro, sea porque mi nueva residencia lo dibuja. Voy a desear la fantasía. Que entre.


habrá un instante donde el viento que sólo yo sienta, los colores que sólo yo vea y el amor que sólo yo desee, me dirán que estoy bien. Unas buenas palabras, un buen consuelo, my new paradise.

en aislamiento,en esperanza,en plenitud

miércoles, 9 de septiembre de 2009

En alguna insignificante situación de mi vida me involucré con la intensidad. Descubrí que había una libertad llena de desesperación, éxtasis y rencor. Unidas han alternado mi mente; le han permitido revolucionar.

La prioridad de este proyecto está en no dejarse engañar gracias a la iniciativa autodidacta. Es una enorme satisfacción crear contenidos con la riqueza del experimento. Así, la próxima partida, se certificará en la autonomía. Ya no servirán de nada los lamentos, porque el conocimiento será la esencia de las futuras cautelas.

Que no me digan y que no me cuenten que empezaré a indagar. Ahí afuera están códigos, y serán resueltos día con día sin que lo prejuicios me lo impidan. Fuera los estereotipos, bienvenidas las aventuras. A diferencia de la cruel definición de mujeriegos, nuestro caso debe ser bien intencionado, con el único objetivo de reventar nuestras posibilidades de extasiarnos.

¿Qué tan malo puede ser que uno, dos, tres, cuatro o cinco hombres admiren tu belleza?, ¿disfruten de tu compañía?, ¿se desvivan por ti? Eso significa que tenemos mucho qué demostrarles, y poco qué perder. Lo contrario de una monotonía, de una afinidad posesiva.

No es tan amable ver la concurrencia desechable que manejan los hombres, y menos pretender que nosotras tampoco involucramos conmoción. Por tanto es más aceptable no entregar mayores partículas de cariño a un ser despreocupado y permitir activarnos, sin el capricho de sólo jugar: simplemente probar. Los jueces saldrán al por mayor, pero la plenitud no se concentrará en las circunstancias si no en la satisfacción.

Cuando aprendamos a separar las confusiones, los miedos y la venganza, nuestra sangre estallará de la manera más autentica que jamás hayamos imaginado. De una a mil citas, la perfecta consistirá cuando se libere la suspicacia. Sin importar si ellos nos proporcionan la felicidad, ésta la conllevan nuestras emociones. No se necesitan los amantes, sencillamente se disfrutan.

viernes, 4 de septiembre de 2009

Ooops! I picked the wrong guy


Una vez entendí la mirada de Carrie Bradshaw cuando terminó de hacer el amor y captó que siempre escogía al hombre equivocado...



Después de una razón extraviada, su hastío se enganchó en una prometedora fantasía. Y todas las sonrisas que compartieron fueron sinceras gracias a las reacciones químicas que se extendieron de norte a sur. Se fijó en él.


De un golpe, las neuronas se conectaron y condujeron información hacia un nuevo escenario. Su corazón palpitaba mientras ella reconocía que estaba perdida. En este instante, él explicó que no era el indicado. Sin tiempo para deducir, la locación cambió, el personaje se transformó. Él ya no es; no puede ofrecerle nada.


Se esperaba con simpleza que cualquiera en sus cinco sentidos tocara su corazón y reconociera que el dolor quema. En un segundo, el compañero se convirtió en un perfecto extraño.


La negación de un panorama es aceptable siempre que se entumezca el alma para que sea incapaz de experimentar. Hay quienes se asustan. No se necesitan discursos heroicos para superar el duelo, basta con atreverse a rendirse. Y es aquí cuando nos corresponde aceptar que hemos escogido al hombre equivocado.




miércoles, 26 de agosto de 2009

Base de datos de un tiempo acá

Digieren datos duros, sin embargo, arrastran bastantes reflejos intrínsicos que no tienen menester racional para ser definidos.


Lo tentador de la información es entender hasta qué punto es prudente detallarla, y en qué momento se define como reservada. Así como el ITEI clasifica el contenido, la intensidad de nuestras acciones también dependen de su discreción. Pero, si es cierto que platicar la progresión dramática de nuestra historia, prolonga la atención del togado, ¿por qué fingimos austeridad frente al mar de éxtasis que nos ahoga?

Y la respuesta es el deseo de la desinhibición. Es como un sueño donde estás conciente del ambiente ficticio, pero permites que se explayen tus más recónditos placeres. Decides que si los demás no lo saben, entonces puedes escabullirte. Se trata de la adrenalina que rodea tus caricias, y aquellas que recibes. No es hipocresía, se habla directamente con una caja de Pandora. En ella están los buenos vicios, o yo los defendería como nuestra libertad. Y no me he manifestado a favor de la transgresión, si no de nuestro de derecho de guardar silencio, de un secreto de confesión.

En un tono romántico, nosotros somos los únicos que nos comprendemos, que pensamos. Las palabras después de la boca son sólo protocolo; las palabras en la mente son chispas de vida. No hay que pensar correcto, si no hacerlo; bien o mal, es un regalo del Señor que cada hommo sapiens tiene el privilegio de manejarlo. Con sólo pensar, estamos exiliados de la represión, de lo contrario, necesitaríamos cerrar los ojos en la eternidad.

Excel no ha logrado profundizar en datos duros, sus herramientas no figuran en los sentidos humanos. Quizá muy pronto nos sorprenderá con detectores extremadamente sensibles al calor humano, pero para ese tiempo, ya deberíamos entender lo que quiere decir la identidad. Hay energías en el cuerpo que ni Google ha sabido clasificar, si es que en esos dones del Internet nos apoyamos. Aún si recociéramos la magnitud de los buscadores cibernéticos, le daríamos la razón a la complejidad humana…

Decir o no decir, es como decidir vivir o no vivir, ¿qué quieres? Explícalo en una base de datos, ahí no corres peligro de ser descifrado.

domingo, 2 de agosto de 2009

Entrega equidistante

¡Espléndido! Una yema traviesa que se sumerge en la gota de vino.

Vamos a comenzar con un buen soplido, cálido, ligero y directo. Nos parecerá adecuado un alumbrado casi nulo, desinhibido. Deja que entre, abre tus poros, respira ese aire que hemos invitado. Mis ojos están impacientes por distraerse con los que ahora ven. Calla, el vino ha llegado más allá del vientre. Permitamos que la mirada rose las líneas, que las siga hasta eliminar la decena de capas que nos limitan. Utiliza tus extremidades. El silencio se va, y se mantiene en compostura frente a nuestro nuevo susurro. Has depositado tus manos en mis mejillas. Me has dado la bienvenida a un majestuoso universo de vibraciones sensibles al alma y a la figura. Ahora que me incorporo a tu lenguaje, te permito atravesar mis miedos, mis prejuicios. Transitas en mi espacio con verdadera plenitud y yo, deseo que ese segundo se propague en la eternidad que me regalas y compartimos. Desliza tus sentidos, impúlsalos a mi núcleo agitado. Escoge tu armonía, camina con ella para que me enseñes cómo viaja tu magia por las terminaciones nerviosas. Voltea al cielo, experimenta tu temperatura. Pídele a las estrellas un segundo más, yo te ayudo a conseguirlo. Enséñale a la vida que eres radiante. No más aflicción, si completos estamos, completos pasamos a este paraíso.
No encendamos la luz, iluminémonos con otro calor. Soy yo, es mi cuerpo, es mi corazón el que pide esta vida. Con una soledad resplandeciente, siento la cúspide más completa de mi ser.

Gracias por acompañarme.

miércoles, 3 de junio de 2009

¿En qué consiste buscar el amor?

La aventura busca disimularse en tres ciclos, y no cabe duda que todos son ingenuos. Al principio todo podría respirarse mágicamente, y en otro intento, se camina con cautela. ¿Pero de qué sirve si al final la ingenuidad se queda vacía?

Un arquetipo de primer amor podría postularse para el aventajado intento, que más que fallido, es intensamente ingenuo. Se llama autenticidad. Aún sin esperarlo, creemos firmemente en la perfección, en la eternidad; desearlo es simplemente esperanza y preproducción. Aquí se construyen los rayos del resto de nuestras ilusiones.

En el más poderoso clímax, donde tus ojos se cierran y ven la infinitud en un segundo, dos años más tarde, se revive un relato que destroza. Un laberinto que nos desvía a una ingenuidad cautelosa. Se acabó la inocencia. Dar todo, dibujar simpleza, sonreír extraordinariamente sincera... terminan por caminar sigilosamente.

Desilusiones perfectamente construidas vierten el corazón en un empíreo desteñido. Se sobreponen los movimientos, las palabras, las seducciones, los anhelos, las caricias, las entregas… Buscamos deliberadamente. Andamos tras un vacío, que ingenuamente volvemos a caer. Pero esto es el amor, soñar con él, vivir por él, deshacerse por él… estar en él.

sábado, 2 de mayo de 2009

Diccionario surrealista

Astilla
Síntoma de delicadeza

Bronceado
La ciudad adopta su bronceado cuando se nutre de la contaminación

Compacto
Todos y todo deben serlo, y todos compactaremos nuestras ideas en una escasez.

Dinámica
Objetivo del no ameno para justificar su agonía

Empapar
Efecto único en el ser humano

Foco
único por su tamaño inquebrantable

Guante
Unión entre la clase obrera y la clase alta

Historia
Clase que no volvió, tenía posibilidades de hacer trascender tu conocimiento y ahí murió.

Jinete
No necesariamente sin cabeza, pero le gusta ser el protagonista.

Kermes
Motivos para consumir Discovery Channel

Ladear
Burlar a la gravedad

Mequetefre
A veces recuerdo las buenas costumbres de mi abuela que se mezclan con mi ignorancia, y me obliga a decir mequetefre.

Novato
Insita a la seguridad del veterano

Ñañara
Mito urbano

Originar
Herramienta indispensable para los puestos en el tianguis

Palco
Asientos reservados en el Congreso de la Unión

Quisquilloso
Onomatopeya de las cucarachas

Rebuscar
Pócima que un alumno inyectó a su mentor para disfrazar su ignorancia

Saltimbanqui
Excelente nombre para nombrar un espectáculo

Torbellino
Mago de Oz

Uso
Mala influencia de los zapatos escolares

Veredicto
Suspenso. Viernes a las 10:00 de la noche por las televisoras mexicanas.

Western
Palabra inmigrante en el diccionario.

Xenofilia
Intercambio de muletillas (aaam por este)

Zafar
Intento de las uñas por abrir el aro de un llavero.

lunes, 27 de abril de 2009

La naturaleza del amor

Buen momento para declararte peligroso
Lastimas, provocas, revives.

Disfruto de construirte y buscarte
Cuando llegas, te defiendo
Me he refugiado en tu ubicuidad

¿Por qué no me canso de tu atracción?

En soledad, pienso en ti
No hay más remedio
Me escabullí a cuestas de la naturaleza moral
Creí recorrer tus labios
Quise verificar tu existencia

No sé si prefiero extrañarte
Verte a mil colores a veces me aliviana
Tampoco sé si estoy bien
Sólo sé que me provocas nostalgia
La ausencia me estimula la locura

Amor, pronto debes ser claro
Ayúdame a reconocerte
No me traiciones
No quiero jugar
Nunca te voy a dejar
Tampoco me voy a dejar

miércoles, 8 de abril de 2009

Playa de noche

Hay veces en que creo que las olas te pueden cambiar, que no te puedes resistir a la pureza que se mezcla con las luces circulares de la bahía. Pero una luna tan bella como la de esta noche es bastante sincera que sabe aconsejarme, y con la desilusión de frente, decido partir. Hoy partiré no a un olvido, si no a una respuesta bien dada. No es la primera vez que estos colores marinos pintan tu verdadera cara, pero es una vez más que intento sostener mi manía de hacerme la olvidada. Yo creo que sí alcanzo a verte. Me parece que el cielo oscuro sí te traduce mis palabras. Yo no dejo de pensar que alcanzo tu mirada. La circunferencia se ha de cerrar, y es la manera más obvia de decirme que ya no hay más camino, mis tropiezos seguirán siendo los mismos, y si algo me ha de servir es reconocer que no hay laberinto más enfermo que la vuelta que siempre te trazo.

lunes, 30 de marzo de 2009

Volver a una cita

...y entonces tomé lo necesario para una buena compañía.

Hay bastante qué ver en la cartelera, y aunque es muy cierto que el 85 por cierto de ella no sirve, estoy de acuerdo si te complace verla. En cuanto a la comida, no está mal si te das cuenta que de ella, no has probado ni si quiera el total de tu país. Las calles, ellas son las mejores, mientras que los teatros intentan alojar las mejores producciones, y labrar de sueños a las avenidas, ahí afuera están las voces. Con esas voces que sólo la noche te regala, puedes hablar de tus más profundos deseos. Inténtalo, la noche no sabe eludirse. En una noche de perdición, puedes manejar tu cuerpo a la colonia antigua que siempre instiga a tu imaginación ingenua. Piensa que no hay autos, que las luces no son fabricadas y verás que es fácil regresar el tiempo. Pero, nunca debes creer que la vida tiene que darte ese poder con tu historia; esa, ya debiste enterrarla dos cuadras antes, para hacer de la ciudad una luz majestuosa.


...cerré la puerta con el horario, comida, teatro y avenida en mente. Ni un detalle más querer esta y más ciudades, todo con el firme propósito de no volver a sentirme sola.

martes, 24 de marzo de 2009

Sólo quiero una cosa

Quiero que me ame como yo lo estoy amando, quiero escucharle decir lo que yo tengo que decirle. Quiero que me dedique lo que yo le construyo. Quiero que el desee lo que le estoy regalando. Quiero que no olvide lo que me revive día a día. Quiero que sea sincero, quiero que me deje ir como yo lo dejé ir. Quiero que me pida que vuelva como ahora yo se lo pido. Quiero que me pierda como yo lo estoy perdiendo. Quiero que tenga lo que yo tengo. Quiero que tenga mis recuerdos como yo tengo los suyos. Quiero que no se conforme. Quiero que me devuelva mi vida como yo se la estoy ofreciendo.

viernes, 20 de febrero de 2009

Aprender sin lastimar

Sí es cierto que se pierde la inspiración, y si sale, es por un dolor muy poderoso, ¿qué extrañamos?

Seguir, pedir, repetir. Podríamos ser amados. Nuestra vida sería otra. Lo que ahora pedimos, pudo ser gratis; sería un tesoro. Es bastante el sufrimiento para saberlo, ¿será arrepentimiento?

Somos víctimas, ¿o cometimos un error? ¿Para qué existe la valoración de aquel? Si es para sufrir, no tiene más caso que el dolor y la poca creatividad del Supremo para asesorarnos, para ilustrarnos. De lo contrario, ¿para qué es?

Definitivamente hay tristeza. De los errores se aprende, ¿existe otra alternativa? Pensemos entonces: ¿para qué matar?, ¿por qué se les escapó el peligro?

¿De verdad estamos solos?

Entonces, ¿no hay otra razón? Yo estoy perdida y muy llena de dolor, de arrepentimiento, de deseo, de soledad.

¿En dónde aprendo sin herir?

domingo, 4 de enero de 2009

Hoy tengo ganas

Nuevo año...


Tengo ganas de ser la protagonista. Quiero las calles vacías, el aire apuntando a mí. Pido que la tarde se abrigue y se quede estática, me gusta cuando se viste de naranja. Me encanta cuando me habla el cielo. Más que romántico, es supremo. Sueño con perderme en la claridad, de no comprender que no hay más qué comprender, sino que hay qué sentir. Deseo regresar.

Voy a seguir a un ángel. Me rascará la nariz y entenderé que es momento de conocer la vida. Es hermoso, es cauteloso; en él corre la energía. No tomo su mano, tomo su camino. Una fotografía vuela a mi costado, se pasea lentamente por mis hombros y sigue el atajo. El cielo me manda una pluma, se recuesta en mi mano y me invita a crear. Desnudo mi alma frente a la hoja y mi vida se revela.

Todo comenzó con el deseo de amar. El sonido acompaña las imágenes. Mi ángel va de prisa, pero junto a él, el mundo se frena. Una chispa se enciende, me detiene. Dejo de crear, me pongo a pensar. Ahí va mi cuerpo en posición fetal. Mi dedo índice manipula la pantalla y escoge una buena canción. He dejado mis primeros cinco años. Le ruego a mi ángel que me espere, le pido que dibuje mi mente cuando crecía. Le imploro volver. Él toca mi frente con un beso.

Cae mi reloj. Los años pasan volando. Tan sólo he escrito el título y las fotografías corren. Palpita mi color rojo. Aumenta la intención, disminuye la tensión. La tinta es transparente, las letras se las va llevando mi ángel. ¿A quién está negando mi ángel?, ¿quién fui?, ¿quién seré?

Disfruto de la presencia de la vida. Hoy olvido que nos cuesta vivir, hoy entiendo quién soy. Me paralizo en el tiempo, construyo. Planeo y se borran las ideas. Mi ángel me enseña y me suelta. Me pide que piense, pero me regala el placer de volar. Me pide prudencia, pero me regala la locura. El atajo está por terminar.

Me detienen. El álbum es enorme. La ciudad se destapa. Mi ángel avanza sin mí. Soy la primera, soy la segunda, estoy en todas partes. Las fotografías vibran, hablan. Recuerdos. Ahí están. El rojo está dejando de latir. Los cuadros se tiñen de mis emociones, me roban el espíritu.

Se descubre mi vida. Las líneas se vuelven a matizar. Es magnífico. El agua cae, es tersa. Me sacude al final del atajo. Me limpia. Me dice que pronto dejaré de recordar y empezaré a vivir. Mi ángel sube y me devuelve mis historias. Están cerradas, pero ahí están. Ahora me toca crear más. El cielo naranja me regala sus crayones y me permite ser la protagonista. Mi creatividad fluye en el instante en que convierto al cielo en mi cielo. No me detendré.

sábado, 3 de enero de 2009

Hay algo que más odio

Odio las aceitunas, la papaya, los espárragos. Odio que el que te atiende no note que traes prisa, odio la burla, odio el orgullo. Odio las patitas de los insectos sobre mi piel. Odio la seriedad. Odio ver a un anciano triste, odio a los machos, y más odio a las mujeres machistas. Odio que descaradamente tiren basura en las calles, preferiría que fingieran que se resbaló. Odio la revista SO! y sus primas. Odio a tantos hombres que te silban o persiguen en la calle, odio que olviden que también tienen mamá, novia, esposa, hermanas, hijas, abuelas…Odio los choques en carretera. Odio el claxon. Odio que en las tiendas digan te horma bonito. Odio las colas de los baños de mujeres. Odio la postura de un PR. Odio no distinguir al verdadero osito Tous. Odio que los hombres se peleen. Odio los asaltos. Odio el asombro por un Buchanan’s 18. Odio el product placement en las novelas mexicanas. Odio ver perros callejeros heridos. Odio que no todos podamos entrar a las discos. Odio el acento pocho. Odio las bombas. Odio el peligro.


Pero lo que más odio, es que estés lejos de mí.