miércoles, 8 de abril de 2009

Playa de noche

Hay veces en que creo que las olas te pueden cambiar, que no te puedes resistir a la pureza que se mezcla con las luces circulares de la bahía. Pero una luna tan bella como la de esta noche es bastante sincera que sabe aconsejarme, y con la desilusión de frente, decido partir. Hoy partiré no a un olvido, si no a una respuesta bien dada. No es la primera vez que estos colores marinos pintan tu verdadera cara, pero es una vez más que intento sostener mi manía de hacerme la olvidada. Yo creo que sí alcanzo a verte. Me parece que el cielo oscuro sí te traduce mis palabras. Yo no dejo de pensar que alcanzo tu mirada. La circunferencia se ha de cerrar, y es la manera más obvia de decirme que ya no hay más camino, mis tropiezos seguirán siendo los mismos, y si algo me ha de servir es reconocer que no hay laberinto más enfermo que la vuelta que siempre te trazo.