Sí es cierto que se pierde la inspiración, y si sale, es por un dolor muy poderoso, ¿qué extrañamos?
Seguir, pedir, repetir. Podríamos ser amados. Nuestra vida sería otra. Lo que ahora pedimos, pudo ser gratis; sería un tesoro. Es bastante el sufrimiento para saberlo, ¿será arrepentimiento?
Somos víctimas, ¿o cometimos un error? ¿Para qué existe la valoración de aquel? Si es para sufrir, no tiene más caso que el dolor y la poca creatividad del Supremo para asesorarnos, para ilustrarnos. De lo contrario, ¿para qué es?
Definitivamente hay tristeza. De los errores se aprende, ¿existe otra alternativa? Pensemos entonces: ¿para qué matar?, ¿por qué se les escapó el peligro?
¿De verdad estamos solos?
Entonces, ¿no hay otra razón? Yo estoy perdida y muy llena de dolor, de arrepentimiento, de deseo, de soledad.
¿En dónde aprendo sin herir?
No hay comentarios:
Publicar un comentario