viernes, 4 de septiembre de 2009

Ooops! I picked the wrong guy


Una vez entendí la mirada de Carrie Bradshaw cuando terminó de hacer el amor y captó que siempre escogía al hombre equivocado...



Después de una razón extraviada, su hastío se enganchó en una prometedora fantasía. Y todas las sonrisas que compartieron fueron sinceras gracias a las reacciones químicas que se extendieron de norte a sur. Se fijó en él.


De un golpe, las neuronas se conectaron y condujeron información hacia un nuevo escenario. Su corazón palpitaba mientras ella reconocía que estaba perdida. En este instante, él explicó que no era el indicado. Sin tiempo para deducir, la locación cambió, el personaje se transformó. Él ya no es; no puede ofrecerle nada.


Se esperaba con simpleza que cualquiera en sus cinco sentidos tocara su corazón y reconociera que el dolor quema. En un segundo, el compañero se convirtió en un perfecto extraño.


La negación de un panorama es aceptable siempre que se entumezca el alma para que sea incapaz de experimentar. Hay quienes se asustan. No se necesitan discursos heroicos para superar el duelo, basta con atreverse a rendirse. Y es aquí cuando nos corresponde aceptar que hemos escogido al hombre equivocado.




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