miércoles, 20 de octubre de 2010

¿Dónde surgen los problemas?


Los obstáculos existen cuando les abrimos las puertas dramatizando ideas, acciones u omisiones. Una pareja tendrá discusiones cuando busque entre ellos el responsable de dejar la taza del baño mojada. Y no significa que debamos callarnos ante las injusticias e incoherencias, sino que los problemas no deberían siquiera configurarse en nuestro sistema cognitivo.


Es muy común que en época de elecciones, los discursos políticos prometan garantizar libertad, equidad y trabajo. Intentan proteger los derechos humanos y la economía del país. Insisten en que vivimos en un México con democracia y tolerancia. Creen ser la salvación para los pobres, y en tanto, debemos aplaudirles que nos tomen en cuenta para la repartición de Oportunidades. Hay un supuesto de que gracias a ellos, los indígenas tendrán una vida más respetable, los homosexuales serán tomados en cuenta, y las mujeres podrán participar igual que los hombres (¿nadie les habrá comentado que hombre y mujer son lo mismo?).

Los temas más polémicos en los medios circulan con tres títulos: seguridad, equidad y tolerancia. En primer lugar, no comprendo por qué hay tantas balaceras si cada semana una barbie, un ken o un señor son capturados. Es como ver Corazón valiente, y con tanto degollado no distingues quién va ganando o quien fue derrotado (me gustaría una toma cenital, donde un equipo use playeras rojas, el otro blancas, y así contar las bajas; como un partidito de fucho). En segundo lugar, se aprueban leyes que supuestamente equilibran beneficios entre mujeres y hombres, cuando la diferencia ni siquiera debería existir. En tercer lugar, izquierdistas o Juan Camaney, se ponen la camiseta de progresistas y defienden los derechos civiles con la bandera de tolerantes, pero ¿quién les dijo que eso se tiene que defender? (desde que nos llamamos seres humanos debemos ser concebidos como tal).

La mente de los gobernantes y la esperanza de los ciudadanos es recibir aceptación. Ellos simpatizan y nosotros les agradecemos que nos reconozcan. Un candidato de cualquier nivel, no tiene por qué creer que debe protegernos, ni nosotros sentir que lo necesitamos. Esa representación que tenemos de garantía, tiene que ver con que los políticos abusen de su popularidad. No debemos celebrarles a los diputados que promueven igualdad, porque eso es su obligación. Un hombre no es honorable porque respeta a las mujeres, no tendría por qué no hacerlo. En el caso de Guanajuato, donde se aprobó la reducción de penas por filicidio, tomando en cuenta que acusaron a 160 mujeres de abortar; deberían de separar moral del poder para comprender las percepciones del individuo en el momento de actuar.

Hay un desgaste inmenso por corregir leyes y defender derechos. Surge tal vez el problema de la alteridad. Existe el machismo porque lo podemos pronunciar, y lo decimos porque lo concebimos, con acciones o con palabras le dimos espacio. No hay feministas si no hay machistas. No hay culpables si no hay inocentes. Inconsciencia o conciencia. Por un lado se cree que debemos comprender al otro, pero autonombrarnos diferentes genera la lucha de niveles, quién es superior para perdonar a quién, y quién está bien para corregir al otro. Un probable comienzo de mejora sería cuestionar nuestras imágenes y el resultado de convertirlas en decisiones. Por lo menos reconocer antes de intentar cambiar.

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