martes, 20 de julio de 2010

¿Qué pasaría si me transformara? (¿si me internaran en el manicomio?)


Hoy mis esfuerzos sirvieron para trasladar mis imágenes de un universo a otro, aproveché mi dolor de cabeza para diagnosticarme una locura capaz de hacerme viajar. Deduje, antes de que el médico lo hiciera, que no me hacen falta las sustancias, ni suaves ni blandas, para que esta energía que me empapa las venas, colabore en el trance.
De una vez, lleno mis maletas de fotos intangibles, de bolsas repletas de experiencias ocultas, con tubos de besos alocados, sentimientos expuestos, ropa ligera, colguijes con historia y una enorme pluma mágica. Si me cabe, llevaré de repuesto una botella de disparate, mezclada con aventura para que cada lugar que visite, se empape con tragos de perdón. Cuando haya terminado de empacar, y frente a tus supuestos detalles me enternezca, trataré de desprenderme con un despegue sano, sincero. De alcanzar mi desequilibrio, borraré tus historias, tus promesas; las enrollaré de papel pasado y construiré un regalo de vida genuina. No pensaré en cavilarte, tampoco en olvidarte, lo que conseguiré es hacer y deshacer en una exquisita excelsitud, una materia que cambie las palabras por deseos, ventajas por oportunidades, miradas por caricias, y sabiduría por atrevimiento. Bailaré sin modificar mi masa. Imagina que puedes hacer con mi cuerpo lo que desees, o ser delicado y platicarme tus travesías; incluso tan alocado como imaginarme seducida antes tus ideas. De esos designios que se producen cuando me ves, mi cabeza los sube a un vagón de melodías para mi alma. Escucho con paciencia, te siento con tranquilidad, y tú, percibe cómo cambia mi manía por atenderte. Me cargo una enfermedad recurrente, incurable, destinada a cambiarme. Mientras tocas la ceja de la taza, cambio mis teorías del amor, de la pasión, del coraje, del dolor, de la plenitud.

No cabe todo en la maleta, y el tiempo corre, no bastan los segundos para explicarte que me ausentaré; supongo que lo imaginas. No sabrás cómo entenderme, sólo por el pasaje de vuelta, vas a creerme que volveré. Antes de tus preguntas, deja te platico que ahí donde voy está la melancolía, se me permite ir y volver mientras mi corazón siga siendo de travesuras. No es llanto lo que me llama, se llaman memories. Con ese bulto de retentivas, presiento que mi vida se ha trazado chueca. Aún visitando ese paraíso, sé que no puedo cambiar mis errores, pero sí los encapsulo para que vuelven de lado a lado entre paredes misteriosas, con luces y ganas de recordar. Estoy convencida que nada puedo cambiar, sólo revivir.

Es hermoso recapitular, pero es más divino imaginar, crear, creer, sentir locura que se expande por mente y cuerpo. Es más fácil soñar con que me quieres, que descifrar tus actos. Mi fabula es más grande que tu postura, que tu trayecto de vida; no cabe en ningún océano. Cada que mi mundo se pinte de monotonía, tendré que viajar a otra galaxia y cambiarle esta terrible cotidianeidad a mi vida. En la reaparición, trabajaré duro para lograr mi próximo escape. Paso a pasito, bailando, sonriendo, impaciente por lo desconocido y lo conocido que he olvidado. La dosis.

1 comentario:

Unknown dijo...

Creo que si transformaras pudieras ser mejor o peor... pero lo mas importante es que tus locuras te encaminen a una paz interior, profunda y en armonía interna que te permitan tolerar y los estereotipos dictados por la sociedad.... salu2.