viernes, 6 de mayo de 2011

Si se me ocurriera cambiar...


SOÑANDO CON PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO

7. Anoche soñé que llevaba el cabello largo, rizado y suelto. Unos jeans ligeramente sueltos y un suéter perfectamente emparejado; ni tanto qué provocar, ni tan poco por negar. Ayer pensé que eso sería sexy; caminar por la avenida acariciada de un leve aire cargado de hojas secas. Una ciudad limpia, cosmopolita y muy a mi estilo. Conseguí que con mi imagen, el rock palpitara junto con mi mirada hundida en la sugestión. Una sola mirada de la cámara siguiéndome por el camino, como American Eagle, donde la mujer suele ser interesante por los pliegues de la tela y la seguridad de su belleza.

6. La semana pasada aluciné con él. Dormía pensando que desabrochaba mi blusa lentamente y personificaba sus dedos en un viaje por mis espacios. Me contaba una historia provocativa. Su imagen de amante asombraba al atardecer. Me prometía sus impulsos, luchaba por mi atención; y lo logró. Se olvidó de su ventaja y me llenó de caricias. No terminó con rutina, se ahogó con una anécdota de promesas y juramento. Esa semana dormí hasta tarde para seguir escuchando sus cuentos en el campo.

5. El mes pasado escribí mis objetivos, guardé mis debilidades y formé mis proyectos. Me anoté en clase de francés e idealicé mi departamento. Pensé en la importancia de escoger una maestría o encontrarme con mi verdadera vocación. Recogí siete diplomas, mi tesis y las tarjetas de presentación para la empresa. Llegué a mi escritorio y navegué por el muro de mis amigos en Facebook.

4. El año pasado le deletreé al psicólogo mis teorías. Los años antepasados escuché a los coordinadores que mi carácter era dinámico. Hubo bastantes asesores que se quedaron en el deleite. Tuve montones de amistades, escasos amores; derrumbes incontables. Mis fantasías se limitaban a las burbujas de sueños. Había materia prima.

3. Hace doce años cambié mi estado de convencimiento; definitivamente la única coyuntura tangible. Sin contar mi pasaje de estudiante a desempleada, mi transición a la juventud fue el único sueño que indudablemente iba suceder.

2. Antes de transformarme en una señorita, todas las noches soñé que mi mejor amigo se convertiría en mi atrapa sueños. Más fe que a la virgen, sabía que el amor existía.

1. Hoy, no sé si seguir mis sueños, o cambiarlos. Más de veinte años y una carrera.

Cada año nuevo, retomamos la lista de propósitos y volvemos a imprimirlos, cada uno contextualizado. No cambian mucho y se aferran a un sueño remoto. Hacer ejercicio, emprender un negocio, casarse, tener hijos, tatuarse, aventarse de un paracaídas, salir del clóset. Innumerables ideas que nos motivan a ponernos el letrero de voy a ser mejor. Pero, ¿qué tan conveniente es renovar un compromiso?, ¿no es mejor ser sincero y analizar los verdaderos anhelos que la vida nos antoja año con año? Un día quiero ir a Singapur, pero otro día prefiero ir a la Patagonia. La vida es así, va moviendo sus alas para enseñarnos las inmensas fantasías que puede crear y hacer el hombre. Modificar los estándares no está mal, al contrario, es la llave de la imaginación humana. Aferrarse es síntoma de obligación, y desear es un destello de libertad.

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