
Nada extraño desear ser omnipotente
Es algo parecido a desear el Sorteo Tec con la fantasía de calcular en qué invertiríamos cada centavo ganado. Los primeros anhelos son comprarle una casa a la esposa, a la mamá, o inaugurar un pent-house de soltero en Andares. De ahí, apostarle a un negocio que reditúe. Finalmente, con un poco de humanidad, destinar una parte a los niños con cáncer. En el orden que sea, y con la caridad inherente, se trata solamente de imaginar qué haríamos si… Justo como sería la quimera de creernos Dios. Si fuera posible ¿qué haríamos? Sin tomar en cuenta la teoría de un ser supremo, y dejando atrás la imagen que las religiones proponen, ¿de qué seríamos capaces?
Es muy compleja la existencia de Dios, hay personas que dejaron de creer en él, y otros de dicen ser ateos. No es tan sencillo entrar en la discusión del ateísmo, pero sí es necesario no devaluar el término; no creo que sea congruente proliferar su inexistencia y en el momento de un asalto susurrarle un favor al de arriba. En pausa con este tema controversial e imaginando que te ganaras el poder único de elegir el rumbo del planeta ¿quiénes serían tus amigos?, ¿qué fenómenos permitirías?, ¿cuánto nombres dejarías que te pusieran?, ¿en dónde te aparecerías?…
Si yo fuera Dios, pintaría el mundo de honestidad, mantendría la sangre de los mortales en sus venas, y derramaría sólo la de los culpables. Suprimiría del cerebro humano cualquier deseo por violar los derechos humanos, finiquitaría a los políticos corruptos y alimentaría a los pobres. Tomaría el cuerpo de un niño, jugaría a las escondidas y me enlodaría todos los días. Haría de mi poder una empresa como facebook, con jóvenes creativos sin intenciones de lucrar y sin la mínima idea de autoritarismo (al menos así sería la mía). Porque me gustaría más jugar a la trais, se me pasarían varios asuntos; así que no estaría de más la participación ciudadana. Les pediría a mis fieles que no me adoraran tanto, que no soy Maradona, ni quiero canciones . Incluso borraría mi nombre del subconsciente humano y elegiría un nickname menos controversial.
Si fuera todopoderoso, le daría la habilidad a cada persona para leer cualquier idioma, así no tendría que traducir los descubrimientos científicos (porque haría de la globalización mi mejor aliado) y los enfermos tendrían mayores probabilidades de curarse; no permitiría que los laboratorios se aprovecharan del conocimiento. Y por amor al mismísimo Dios, que ya no sería yo, castigaría a quienes deshacen la gramática de nuestro valiosísimo idioma; adiós al intercambio de la K por la q, y de la i por la y. ¡No la jodan! Acepto las abreviaciones pa’ o q’, por aquello de mantener las costumbres populares. Y lo más importante, derrocaría el imperio chaca. No me importa cuántas costureras tendríamos qué perder, pero no más ropa chaca, adiós sus cachuchas… ADIOS MARICONERAS, y que los acompañen sus dulces divas. Pero continuando con temas más importantes, también despediría a 400 diputados, no necesitamos tantos si mi empresa trabajaría 500% más horas, y cobraría 1000% menos; aparte que no saben ponerse de acuerdo. En el tema del poder judicial, entrenaría mejor a los policías, los pondría a dieta. A las trabajadoras del ISSTE, IMSS, IFE, recaudadoras, y cualquier institución pública, les pagaría un curso intensivo de atención a clientes.
Sobre el tema del medio ambiente, en un día, así como en siete días se formó la Tierra, reforestaría todo el planeta y reviviera a los animales extintos, menos a los dinosaurios, está ca#%@, ¡son muy grandes! Platicaría con mis hermanos, amigos, colegas, vecinos, chinos, franceses, africanos, rusos, japoneses, chilenos, menonitas, australianos…todo el mundo, y los convencería que la naturaleza es bella y hay qué amarla. Confío en que me entenderían. Cuando todos amemos nuestro hábitat, educaría al mundo sobre el uso de las drogas; por algo existen, aparte que no pertenecerían a nadie. Sobre el amor, lo reivindicaría para no abusar de él, y no sea pretexto del fanatismo. Sobre todo, si de verdad fuera Dios, volaría para tener mi amor cerca, y nunca más lo dejaría irse.
Pero lo más importante, y lo cambiaría por cualquer deseo, si yo fuera Dios, no permitiría que ningún niño volviera a soltar una lágrima por las guerras.
¿De verdad existe Dios?
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