viernes, 6 de mayo de 2011

El síndrome del anonimato

Hay una vía muy sencilla para deletrear el comportamiento de los sentidos, esa esencia de parte por parte, para que no se haga una fotografía panorámica. Slow motion, la secuencia de las ansias que se exportan a los status de las redes sociales. Poco a poco, en sentido figurado, decimos pero no hacemos un intento directo; al final se dibujarán las escenas por completo.

Los escenarios virtuales nos están facilitando la “libertad para expresarnos”, aunque sigue teniendo la misma máscara de fábula, porque sobresale el interés por conseguir audiencia, ¿será totalmente sincero nuestro status?

Es común matizar los deseos en pequeños fragmentos de poesía pintados en orden qwerty. Son infinitas las ironías que solemos pensar y transformar para darles otro sentido, o quizá simplemente disfrazarlas para no exponerlas del todo. Como fingir que no es auténtico en el despiste de convicciones. Es un disimulo de travesías con palabras de ficción que abren los sentidos del lector. Parece que los párrafos del expositor son hojas de sus diarios, lamentablemente no lo son completamente. Nuestra cabeza está repleta de imágenes, de proyectos y fantasías, y hasta de confusiones. Entonces creo que el mundo se satura de ideas mezcladas, combinadas para que naveguen en una estructura social que busca la rapidez. Frases directas, pero nunca ideas específicas. Nunca por no atreverse, o no desearlo, sino que la sencillez con que salen las expresiones por Internet, le gana a las acciones del mundo tangible. Si es más fácil escribirlo, que marcarle, mejor que lea lo que estoy sintiendo. Se puede borrar, se puede interpretar en mil versiones.

Es un idioma diferente. Además de incorporar inbox, me gusta, o etiqueta, traducimos nuestras inquietudes al vicio cibernético. Aunque no se hable lo mismo, utilizamos esta herramienta para querer decir lo que podríamos explicar en tiempo y forma común.

El síndrome del anonimato. ¿Soy de los que escribe y finge que es novela? A lo mejor ahora que prestas atención, sabrás quién suspira por ti y nunca te agrega en su status, sólo te deja la opción de que te a ti te gusta. Imagina entonces que la idea del día era destinada para ti, y fuiste la única persona que no le dio un click.

Al final habrá un mapa de los altibajos de un estado de ánimo, lo cuales se presentan en pedacitos de símbolos. Hay bastantes sabios que crean historias nuevas con preguntas muy trascendentes; pero la mayoría de los terrenales, tan sólo escondemos nuestros sentimientos absurdos en ideas publicitarias para que nos lean las personas que consideramos más importantes. No precisamente timidez, pero de la vida real se exprimen los lances más excitantes del ser humano.

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