
Bloquear los oídos, descubrir mis ojos, escapar con mi corazón; necesito inspiración con una vida a mi manera. Necesito transformar mis deseos en escenas cotidianas.
HACER EL MUNDO AL REVÉS
Sin sustancia entre mis conductos, me sedujo la imagen de navegar por este mundo al revés, hablar como no lo hago, vestir como en un filme, y casarme con quien no debería. Tomar otro rumbo equivaldría a destrozar una importante usanza; suena imposible pero…
Hay noches en que me empapan episodios con locuras que me sugieren hacer las maletas y correr. Y hay otras en que convenzo al espejo que soy otra persona. Todo este invento surgió cuando alguien, en un momento de psicodelia, construyó una teoría sobre la reencarnación; y pensé que no era mala idea. En un mundo racional, con reglas y costumbres, con psicólogos, sacerdotes y sociólogos, mi diagnóstico sería una locura, resultado de una represión, o cosa de la edad. Pero mis alucinaciones se parecen más a una mente en dos mundos.
Cuento con tres opciones en la agenda: describirle mis manías a un psicoanalista, actuar considerablemente a mi perfil, o seguir probando hipótesis que me descubran. Elegir la tercera es fascinarme con mis sueños, y creo, eso me cautiva más.
Tengo un amigo mago. Parece ser sabio, y lo creo porque reconoce con los sentidos, y no conoce los sentidos porque sabe. Es auténtico, no se deja llevar por la corriente, sino por el sol. Al dialogar con él, siento que tengo una sesión con el psiquiatra, pero con el doctor más desenfrenado del mundo, un erudito. Presiento que él pasó por lo mismo que yo, sus fotografías son comunes, fáciles, cotidianas, muy in. Pero él se ha distinguido por su pasión de escape, su grandiosa habilidad de saltar a escenarios más dinámicos. Vive muy alternativo, aprende idiomas, conoce el mundo, escucha y debate con las personas. Sus apariciones me tienen hipnotizada.
Cuántas veces no me detengo, cuántas carreteras no manejo, y cuántas personas no escucho. Podría traducir mis demencias al mundo real, comprender mis puntos de vista y seguir mi camino. Al parecer es normal pensar de distintas formas. Existe una necesidad humana de camuflarse entre los diálogos; todo es tan complejo que nuestras actitudes se moldean de la misma manera. Quizá no sería tan malo implementar otro proyecto, sin interponerse a las reglas, buscar la totalidad con una buena autenticidad. Divertirse con las quimeras. A veces en los sueños te das cuenta que es un sueño, y puedes recrear lo que sea. Qué magnifico sería vestir los personajes, crear diálogos, filmar mejores experiencias, percibir brisas cálidas. Forjar nuestro destino, como muchos lo dicen. Suena cotidiano, sin embargo, mi amigo el mago dice que no todos lo podemos hacer. Hay muchas personas como yo, como tú, como tus amigos, que estamos conectados a la superficie, un tubo de oxígeno nos permite caminar por aquí, por allá, sin soltarnos para conseguir aire fresco, aire nuevo. Es fácil tener, es satisfactorio recibir, sólo que sería mejor construirlo. Una adivinanza muy buena para conocer nuestro verdadero travieso interior. Todos lo tenemos, hay un aventurero divagando en nuestra sangre, que se prende con ciertos bits, que se aferra a un discurso atrayente, un amorío que nos despierta los sentidos. Una pasión por jugar a que nadie nos ve; hay secretos tras puerta cerrada y ahí se entierran. No estaría mal planear un paraíso, loco, de colores, vibrante, espectacular. Una vida alucinante, que prenda.
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