viernes, 6 de mayo de 2011

Un mundo mexicano


Un mundo mexicano, que parece historia de terror. Hoy estuvo fuerte la noche, la pasada y la antepasada. Unos personajes perfectamente cuajados de pistolas, de ignorancia en sus ojos y vacios en su ropa. No hay estereotipos sino problemas de personalidad. Ya no puedo ni mantener la mirada recta, específica a mi carril, porque a esos de rojo les fascina restregarte la cara del mutilado en tu vidrio. Por eso busco la entrada de arcoíris, que me aleje de una corriente rápida y furiosa.

Me estoy acostumbrando a las imágenes, y me vuelvo inmune al asombro. A veces me asusto porque llega la bala cerca, mas no me sorprende que nos tengamos que cuidar de los buchones, ¡qué absurdo! Aunque ¿qué culpa tienen ellos?, ¿y si nos son los que buscamos? Es prudente pensar que es faramalla pura. Mejor me voy alejar de las noticias, de los chismes y de los lujos ficticios.

Aún hay tranquilidad en las calles. Hay por ahí seres que no van matar su esencia porque el mundo mexicano los obliga a sentir horror. Si caminas por donde la flecha indica, el pavimento se hare más amigable. Los lugares correctos están como los imaginas que son, entonces deja de romper las reglas y seguir el desorden. Pensar en lo que no se debería y seguir a quien no te simpatiza, te va a enseñar la cara incongruente del país. Poco sirve quejarnos si sólo pensamos en rebeldías. Hay unos espacios y actitudes que no requieren de evaluación, porque si las reglas no se rompen, se vuelven sencillas, sólo hay que seguirlas.

Es muy común sentarte y repartir soluciones para una ciudadanía más culta, cuando opinamos, sabemos con exactitud los manuales de comportamiento óptimos para una circulación correcta, pero en el acto, las actitudes cambian. Yo pienso que hay que dejar de subir el rating del crimen, y aumentar al atención a las mejoras ciudadanas.

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