Pienso en cosas maravillosas, y trabajo para obtenerlas, a veces para merecerlas y en ocasiones las espero ventajosamente. Sueño con viajar, conocer al amor de mi vida, y tener hijos. Deseo tener un hogar, beneficiar a los enfermos y emborracharme en las islas canarias. Pido que mejore la situación económica del país, y que no se maten más inocentes. Apoyo al cine de arte, y detesto el contenido de Telvisa y TvAzteca. Me gustaría que desaparecieran los sismos y los tornados. Quisiera que todas las mujeres tuviéramos una boda real, y el papa curara a todos los enfermos. En mi cabeza no cabe la idea de introducir un cuchillo filoso por el estómago de un adulto; no imagino darle vueltas al arma para ver más sangre mientras le hago preguntas estúpidas que al final no lo salvarán. Cuando salgo de clases, no tengo ganas de planear un asalto y golpear a una mujer que se interponga a la acción. Cuando camino por la calle, no se me antoja violar a un niño y lastimarle su orificio. No tengo ganas de romper un cristal y quitarle el estéreo al vecino; en todo caso, golpeo la pared y me sangro los nudillos. Pienso en otras cosas.
Mientras la princesa Catalina se alejaba del altar tranquilamente junto a su príncipe, en otros escenarios se mareaban imágenes de asesinatos, fraudes, burlas, golpes y violaciones de todo tipo. ¿Cómo era posible que en una onda perfectamente cuadrada, educada, puntual, correcta; del otro lado hubiera semejante frivolidad? No comprendo qué tan opuestos pueden ser lo polos, como la diferencia entre el proyecto de vida de un estudiante en Cambridge y la travesía de un inmigrante salvadoreño. Se trata de las circunstancias de la vida y las reacciones ante ellas. A unos les toca sufrir, a otros les toca herir y a pocos elegir. Puede ser la desgracia de vivir en un punto específico, y la idea de que uno se forja su destino. Dos razonamientos paradójicamente innegables. Por ignorancia, es común decir que las personas eligen estar donde quieren estar, sobre todo si la situación del cuestionado es vulnerable, en lugar de creer que están así por motivos de desigualdad. Refiriéndome a ignorancia por dos razones:
- Los jueces no conocen el verdadero motivo que los condujo a cierto sitio.
- Los jueces prefieren no reconocer el caso, no se han percatado.
Debe ser políticamente y religiosamente complicado determinar si uno elige su destino. En cuestiones de superación personal, la constancia, la preparación y la iniciativa establecen el éxito. En este argumento, los logros se deben a cierto status social, cultural y económico. Para que una persona anhele una cosa, debe conocer lo que anhela, si no nunca sabrá que lo necesita. Se debe tener la noción para encontrar y saber que hay un camino que lleva hacía lo deseado. Generalmente los programas de progreso personal o laboral se basan en términos de a) trabajo, b) estudio y c) esfuerzo. Y para ello se debe progresar en el cultivo de conocimiento. ¿Un lava coches reconoce que tiene que prepararse para conseguir un ascenso?, ¿qué ascenso necesita y dónde lo consigue?, ¿debe estudiar o conseguir una constancia? El concepto de superación cambia entre oficios.
Cada cultura tiene sus roles que desempeñan los integrantes de su comunidad, en ciertas ciudades las mujeres trabajan y atienden a sus familias, en otras, las mujeres sólo atienden a sus familias y no trabajan. Económicamente, un joven puede pagarse la colegiatura en Harvard, y otro en el Tec de Monterrey, ambos asisten a una buena institución, pera cada uno con oportunidades y conocimientos distintos, que no quiere decir que uno sea mejor que otro; y la cuestión sería ¿qué tan responsable es cada uno de su situación?, ¿cuál es mejor persona? Ambos estudian en una universidad de prestigio, sin embargo, sólo la primera es reconocida mundialmente y tiene una ventaja curricular sobre la segunda. Pero esto tampoco significa que en México, un estudiante del Tec no sea altamente reconocido. La percepción de la información depende totalmente del contexto histórico, social y cultural, y varía de un individuo a otro. Para muchos es difícil reconocer que la verdad es un concepto humano, por tanto, todos la pueden crear.
El destino se crea, o el destino es irrefutable. Dios está incomprensiblemente adepto en el destino. Cuando se piensa que el destino está escrito, se considera ilógica la voluntad de Dios, puesto que la vida en ocasiones parece injusta; sólo cuando los resultados son satisfactorios, se agradece infinitamente su voluntad, de lo contrario, se funda la teoría terrenal de que uno “está así porque quiere”; pero entonces ¿los pobres son pobres porque quieren?
¿Será que hay un punto en la vida que recibimos la ayuda superior, y otra coyuntura en la que uno elige cómo vivir? Suponiendo que fuera equitativo el reparto y todos iniciáramos una vida homogénea, ¿en qué situación surgen las complicaciones? Tendría que existir una mínima diferencia entre el ambiente de cada uno para que su razonamiento cambiara, ¿por qué tu hamburguesa se ve diferente si las compramos en el mismo lugar? Aquí aparece el primer error del juicio: los jueces no conocen el verdadero motivo que los condujo a cierto sitio.
Afortunadamente o desafortunadamente cada cerebro funciona distinto. Y por motivos políticos, no todos los seremos humanos nacemos con las mismas oportunidades, incluyendo el acceso a educación, vivienda y salud. Y en un sentido más importante, el razonamiento no es el mismo, lo que lleva a entender que para un joven es primordial estudiar, mientras que para otro no existe ni la opción. Una vez fundado el sendero, el recorrido dependerá de la atmósfera, y las herramientas de cada persona le determinarán su desenvolvimiento. Un poco de historia ayudará a entender porqué las acciones del prójimo.
El mundo es demasiado amplio para visualizarlo, dichosamente, entendemos su grandeza y valoramos sus códigos. Posiblemente nunca se logre, pero el principio del conocimiento está en la interrogación. Hay un suspenso escalofriante al imaginarse la ideología de un monstruo, porque este mundo no sólo tiene adultos, niños, jóvenes, ancianos, señoritas, lesbianas, pobres, ricos, heterosexuales… también conserva pederastas, asesinos, violadores, mentirosos, terroristas, etc. Existe el pecado, los defectos, la diferencia, las actitudes, las características, las enfermedades, o las formas de los “pensantes”. El mundo está lleno de conceptos, pero éstos no terminan en conceptos, desgraciadamente se implantan al cerebro humano permitiéndonos interpretarlas. Es un asunto que ni el papa santificado podría probar.
Cómo sería si un día necesito escuchar gritos, si mi mente escucha voces susurronas de muerte. Mi diablo puede despertar ferozmente e involucrarme en sus fantasías para convertirme en su discípula. Quizá un día se le antoje planear un asesinato, y me convenza de hacerlo. Tal vez esto les sucedió al pozolero. Por el momento, seguiré pensando en la paz, mientras que en una cueva unos chicos planean la venganza contra el gobierno de Estados Unidos.
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