miércoles, 9 de septiembre de 2009

En alguna insignificante situación de mi vida me involucré con la intensidad. Descubrí que había una libertad llena de desesperación, éxtasis y rencor. Unidas han alternado mi mente; le han permitido revolucionar.

La prioridad de este proyecto está en no dejarse engañar gracias a la iniciativa autodidacta. Es una enorme satisfacción crear contenidos con la riqueza del experimento. Así, la próxima partida, se certificará en la autonomía. Ya no servirán de nada los lamentos, porque el conocimiento será la esencia de las futuras cautelas.

Que no me digan y que no me cuenten que empezaré a indagar. Ahí afuera están códigos, y serán resueltos día con día sin que lo prejuicios me lo impidan. Fuera los estereotipos, bienvenidas las aventuras. A diferencia de la cruel definición de mujeriegos, nuestro caso debe ser bien intencionado, con el único objetivo de reventar nuestras posibilidades de extasiarnos.

¿Qué tan malo puede ser que uno, dos, tres, cuatro o cinco hombres admiren tu belleza?, ¿disfruten de tu compañía?, ¿se desvivan por ti? Eso significa que tenemos mucho qué demostrarles, y poco qué perder. Lo contrario de una monotonía, de una afinidad posesiva.

No es tan amable ver la concurrencia desechable que manejan los hombres, y menos pretender que nosotras tampoco involucramos conmoción. Por tanto es más aceptable no entregar mayores partículas de cariño a un ser despreocupado y permitir activarnos, sin el capricho de sólo jugar: simplemente probar. Los jueces saldrán al por mayor, pero la plenitud no se concentrará en las circunstancias si no en la satisfacción.

Cuando aprendamos a separar las confusiones, los miedos y la venganza, nuestra sangre estallará de la manera más autentica que jamás hayamos imaginado. De una a mil citas, la perfecta consistirá cuando se libere la suspicacia. Sin importar si ellos nos proporcionan la felicidad, ésta la conllevan nuestras emociones. No se necesitan los amantes, sencillamente se disfrutan.

2 comentarios:

El Zariguello dijo...

Me opongo rotundamente Piku... será por mi formación tradicional -léase machista- pero es lo bonito de las mujeres y lo que a uno mas incita a "desvivirse" por ellas, cuando dentro de ellas no hay lugar para mas de uno...

Piku Abenshushan dijo...

Yo sé que tienes razón, pero NO DEBERÍA SER ASÍ, ustedes también deberían tener lugar para una sola, aunque no me convenga!