viernes, 22 de agosto de 2008

Libertad de expresión

Cuando llego a la sala todavía no comprendo cómo lo logré. Puedo asegurar que es un sueño. Pásame tus habilidades, pásame tus sueños.

A veces no comprendemos de qué hablo, y mejor pensemos que nunca lo sabremos. Es simplemente una cadena de palabras, una cadena de fantasías. Creo que aún es un castillo rodeado de rayos luminosos. Es magnífico dejarse llevar por esta música, increíble como mi mundo. No lo conozco, lo siento.

Me dejé llevar por la bella durmiente, por el hombre vestido de azul que sostiene su sombrero; aún muestra sus medias y levanta sus pantalones. Su melena me gana y su postura es casi perfecta.

Esta sala tiene recuerdos, posturas. No hablamos de fingir sino de ser. El abuelo presume ser antiguo; yo le ruego que sea más dinámico. ¡Vaya que sabe de qué habla! aunque en su tiempo se sufría de guerra, soñaban con prosperidad, y en mi década, no bombardeamos pero somos tan pobres que ni nos alcanza para generar esperanzas.

La cabeza me da vueltas, me retumba. Tú estás arriba, tú estás abajo, yo te sigo. La palma se inclina, se esconde. Es como seguir al abuelo; él sabe que su casa no tiene fin. Mientras mi abuelo recuerda su bella etapa, yo planeo mis siguientes minutos; vivo. Él vivió, ¿cuánto viviré para presumir? ¿seré libre de expresarlo?

Más tarde mis nietos me seguirán, ¿qué les diré?

Hablaré.

1 comentario:

Micro dijo...

tarde pero a tiempo

jajaj

fantástica ironía.

A mí me abruma la libertad de expresión. A veces pienso que decirlo "todo" es irresponsable. Pero no le digas a nadie. ja